Las hojas de la ensalada que se van a la basura, el pan tostado que nadie comió en el desayuno, cada alimento que se pudrió antes de ser vendido, que venció en una bodega o que terminó botado en casa, forman parte de las 1.300 toneladas que se pierden o se desperdician cada año en el mundo.
Esta cifra refleja por qué la pérdida y el desperdicio de alimentos es un tema de tal relevancia, que tiene un tratamiento especial en la agencia de la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y está considerado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), para garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles en la agenda mundial a 2030.
Según datos de la FAO, entre un cuarto y un tercio de los alimentos producidos para consumo humano cada año a nivel mundial se pierden –cuando la eliminación sucede entre la producción, almacenamiento y transporte-, o desperdician –durante la venta, servicios de alimentación o consumo-. Esto incluye el 30% de los cereales, cerca del 50% de raíces, frutas, hortalizas y semillas, 35% de los pescados, y el 20% de los lácteos y cárnicos. Con este total de comida, podrían alimentarse 2.000 millones de personas. A nivel nacional se estima un desperdicio de 63,3 kilos de pan al año por familia, lo que equivale a un 16,7% del consumo promedio de la población chilena. Asimismo, se estima que cada año se pierden 2,3 toneladas de arroz solo en el país.
El Reporte del Estado del Medio Ambiente de 2021 indica que el 58% de los residuos que llegan a los vertederos municipales corresponden a residuos orgánicos (principalmente alimentos), y que sólo el 1% de los residuos orgánicos son revalorizados en el país.
La nutricionista y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Pamela Gómez, detalla que a nivel de consumo domiciliario, la Universidad de Talca realizó en 2011 el estudio “Cuanto alimento desperdician los chilenos”, que reveló que un 26% de las personas dice comprar más alimentos de los necesarios, y el 95% de los encuestados reveló que para ellos botar comida acumulada en el refrigerador es una práctica normal. De hecho, un tercio de ellos dijo que bota comida al menos una vez a la semana. Asimismo, citando cifras de Odepa Chile, indica que el tipo de comida que botamos los chilenos es en un 44,1% es comida preparada, el 24,4% es verduras y el 12,9% es pan. La principal razón para hacerlo, es que se olvidaron que la comida estaba ahí (57,6% de las personas encuestadas), y el 31,8% reconoció que pierde entre $6.000 y $10.000 al mes en comida que termina en la basura.
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