Reflexión: Domingo del Buen Pastor | +Fernando Chomali

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Publicado el: 2 mayo, 2020

El pastor es una figura que está muy presente en los Evangelios. Se aprecia a Jesucristo que sufre porque ve a  un pueblo que “andaban como ovejas sin pastor”. También el pastor es aquel que tiene la responsabilidad de separar a las ovejas de los cabritos. Por otro lado está la amenaza de herir al pastor para dispersar a las ovejas. Además aparece la figura del pastor como vínculo de unidad, dado que el Evangelio de Juan nos habla de la esperanza y de la promesa de que haya un solo pastor y un solo rebaño.

Hoy celebramos al pastor, que es Jesucristo, que se define como el Buen Pastor cuyas características son su bondad al punto de dar la vida por ellas. El Buen pastor no quiere que ninguna oveja se pierda y es capaz de dejar las noventa y nueve que están en el redil para ir en búsqueda de la oveja perdida. Hermoso y esperanzador es el Salmo que dice que el Señor es nuestro pastor y que junto a Él nada nos va a faltar, que nos conducirá a aguas tranquilas y que nos hará reposar en verdes praderas. El Buen Pastor es una figura que empatiza muy bien con la búsqueda de felicidad que tenemos todos los seres humanos dado que en Él encontraremos amor, seguridad y ejemplo de vida, y una gran perspectiva de futuro, especialmente cuando percibimos con fuerza la fragilidad de la vida.

La relación entre el Pastor y las ovejas no es accidental ni menos funcional sino que de un profundo conocimiento mutuo y amor, que se contrapone radicalmente respecto de aquellos que entran al redil –lobos vestidos con piel de oveja- para robar, saquear o abusar de ellas.

Al celebrar este cuarto domingo de pascua al Buen Pastor, pidámosle a Dios que nos regale el don de ser buenos pastores, dóciles al Espíritu de Dios y atentos a las necesidades de los demás. Pidámosle que no nos gane la indiferencia frente a quienes más nos necesitan y que seamos fieles a la vocación que ÉL, por pura misericordia nos ha regalado.

De modo especial, supliquemos al Señor que nos regale vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales para que todos juntos podamos dar testimonio del amor de Dios y podamos vivir en paz y armonía como un solo rebaño junto al único y Buen Pastor, Jesucristo Nuestro Señor.

 

+Fernando Chomali G.

Arzobispo de Concepción – Chile

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