El año litúrgico y su importancia en la vida del creyente es el tema tratado por León XIV en su catequesis de la Audiencia General de este miércoles, en la Basílica de San Pedro: Marcado por los domingos, con la celebración semanal de la Pascua, el ciclo anual de las celebraciones cristianas es pedagogía de la historia de la salvación, anticipación de la gloria futura, es el tiempo donde se entrelazan la fe y la devoción de la Iglesia.
Retomando su ciclo de catequesis dedicadas a los documentos del Concilio Vaticano II, el Papa, ante unos cinco mil fieles reunidos en la Basílica de San Pedro, abrió su reflexión recordando que el término de “año litúrgico” para definir la sucesión anual de las celebraciones cristianas se extendió en el lenguaje eclesial por el Siervo de Dios, el abad Prosper Guéranger, en el siglo XIX, y desde entonces, ha sido definido y explicado a lo largo de los magisterios pontificios.
“El año litúrgico debe entenderse como constante actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia. A lo largo de este ciclo temporal, la Iglesia permanece en contacto con la acción redentora del Señor, para que puedan los fieles llenarse de la gracia de la salvación”.
En este contexto, León XIV afirmó que “para santificar el domingo es indispensable celebrar la Eucaristía”, ya que la escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo implica, según los Padres conciliares, la convocación festiva de los fieles. Una asamblea, insiste el Santo Padre, donde la comunidad cristiana hace visible su comunión con el Señor y da testimonio de su pertenencia a Cristo y de su fidelidad a la Iglesia. Pero además, un momento de comunión que, para el Papa, debe hacerse accesible también a quienes “no tienen la posibilidad de ausentarse del trabajo”.
Esta asamblea no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva. La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que ‘den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos’.
“El año litúrgico propone así, de forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación, guiando a los fieles desde la espera del Mesías hasta la plenitud del misterio pascual y la anticipación de la gloria futura. En él, la Iglesia celebra la actualidad salvífica del misterio de Cristo, permitiendo a los creyentes participar en él cada vez más profundamente”.
Fuente: Vatican News