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En el Día de Oración por Chile, Arzobispo llamó a dar testimonio de fe con nuestra vida

Publicado el: 28 Septiembre, 2026

El Día de Oración por Chile tuvo un significado muy especial este 2026: encontró a los católicos del país viviendo el Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen, Patrona y Reina de Chile.

En la Arquidiócesis de la Santísima Concepción, la procesión inició cerca de las 16:00 horas en la Parroquia San Agustín. Recorrió algunas calles del centro, en las cuales los fieles rezaron, cantaron y presentaron sus intenciones por Chile en varias estaciones: pidieron por el cuidado de nuestra casa común; por los niños, niñas, adolescentes y jóvenes; por los enfermos; por las familias y las personas mayores; por la paz del mundo y por quienes sufren las consecuencias de los desastres naturales.

Al llegar a la Catedral, nuestra madre recibió los honores de destacamentos de las Fuerzas Armadas y de Orden, para luego ingresar al templo. Presidió la Eucaristía el Arzobispo de Concepción, Monseñor Sergio Pérez de Arce, quien señaló en su homilía “con las lecturas de este domingo, creo que la invitación es muy clara: dar testimonio de nuestra adhesión al Señor y al Evangelio con nuestra vida, obras y actitudes. Hemos rezado mucho por Chile en este mes, hemos celebrado misas a la chilena, Te Deum, varios tipos de oraciones y hoy rezamos y escuchamos la palabra de Dios que nos invita a dar testimonio de nuestra fe en medio del mundo”.

En relación al Evangelio del día, en el cual el padre envía a sus dos hijos a trabajar en la viña, destacó “nos debe quedar resonando que siempre son más importantes los hechos que las palabras, los compromisos reales que asumimos que muchas cosas que podemos decir. En la Eucaristía profesamos nuestra fe, decimos al Señor aquí estamos para hacer tu voluntad, es decir, las palabras son muy importantes para expresar lo que somos, queremos, nuestros valores y compromisos. Pero la palabra se gasta si no va acompañada de la fidelidad cotidiana. Y hoy queremos pedir a Dios que a todos nosotros los católicos nos dé coherencia, fidelidad en el día a día a aquello que profesamos. Tenemos que dar credibilidad a nuestras palabras porque como nos dice el Evangelio tantas veces, el amor a Dios es verdadero y tenemos que expresárselo, pero se expresa de manera especial cuando amamos al hermano, cuando realmente acompañamos a aquellos que sufren y les damos amor”.

Monseñor Sergio también recordó el reciente viaje del Papa León XIV a Francia, y una de las respuestas que entregó en su encuentro con los jóvenes, cuando se le preguntó por esta sociedad indiferente a Dios. “Es verdad que la indiferencia a Dios es un problema, pero lo es igualmente que muchos sean ajenos a la cuestión del hombre. Cuántas personas, por desgracia, no se interesan por el prójimo viviendo de manera egoísta, o desprecian a los pobres, desperdiciando sus bienes en cosas banales. Entonces, es verdad, la cuestión de Dios es clave y no podemos ser indiferentes a Él, pero tampoco podemos ser indiferentes al hermano, al que sufre, al ser humano, y tenemos que custodiar lo humano, como el Papa León XIV nos ha enseñado, buscar siempre el respeto a la dignidad humana, donde se tiene que jugar nuestro testimonio”.

El Pastor invitó a los presentes a formarse con un juicio crítico frente a la sociedad, mirando la realidad con verdad para buscar el cambio, para lo cual son fundamentales los grandes valores de la enseñanza social de la Iglesia, enseñados por los papas y los santos: la búsqueda del bien común, la solidaridad, la subsidiariedad, la justicia social y el destino universal de los bienes. “Sobre estos principios, la Iglesia enseña que debemos edificar la sociedad y nos dice que tenemos que poner en el centro el respeto por la persona humana, desde su concepción hasta que es llamada por el Señor. En esta palabra hay una luz que debemos acoger y aprender, para construir una sociedad justa y fraterna en medio de nuestro Chile querido”.

Durante la Santa Misa se agradeció a las comunidades que participaron de la organización y prepararon las distintas estaciones; a los sacerdotes que acompañaron y especialmente al padre Carlos Muñoz que animó durante el camino; a la banda de estudiantes del Colegio San José de Cabrero, a las Fuerzas Armadas y a Carabineros, también a las autoridades presentes, con la certeza de que para cada uno de ellos la Virgen del Carmen es Patrona y Madre, como lo es para toda nuestra Patria.

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