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Hermana Clara Rivera deja la Arquidiócesis de Concepción: “Ha sido una experiencia maravillosa”

Publicado el: 18 Octubre, 2024

Luego de siete años acompañando a la Arquidiócesis de Concepción, la hermana Clara Rivera, Misionera Servidora de la Palabra, iniciará una nueva misión en la Arquidiócesis de Santiago, específicamente en la Parroquia San Columbano de El Bosque. 

Tiene 27 años de vida consagrada y durante ese tiempo “estuve en muchas misiones en mi país, que es México, en Bolivia, en Uruguay y aquí en Chile (…) Y hoy, 18 de octubre, la obediencia me envía a abrir una nueva misión en Santiago”.

Para la hermana Clara su tiempo en Concepción “ha sido una experiencia maravillosa, he conocido a mucha gente y también he visto la obra de Dios en sus vidas”

En ese contexto, comenta que “compartir los cursos bíblicos, los retiros, las experiencias con los enfermos, acompañar a las familias” ha marcado la vida misionera que emprendió cuando salió de su casa, a los 17 años de edad. Y “en estos siete años que he estado aquí en la arquidiócesis, la verdad he hecho lazos que no se van a poder romper, porque la gente me acogió como si fuera su familia, y así me sentí, como si fuera mi gran familia la Arquidiócesis de Concepción”. 

Desde que se anunció su partida, la hermana Clara ha recibido varias despedidas: “He sentido harto el cariño de las personas. Y es mutuo, yo también los he llegado a apreciar”. 

Que el fuego de Dios arda en los corazones

La hermana Clara Rivera afirma que su deseo más profundo “es que muchos puedan conocer al Dios que yo he experimentado. Y que lo mismo que yo he experimentado en la presencia de Dios, también ellos lleguen a experimentarlo”. 

Por este motivo, el texto bíblico que más le gusta es Lucas 12,49, donde Jesús dice: “He venido a traer fuego a la tierra y cómo desearía que ya estuviera ardiendo”. Al respecto, señala que “este texto me compromete a darlo todo, a esforzarme al máximo para que en muchos corazones el fuego del amor de Dios ya esté ardiendo. Y yo sé perfectamente que el conocer la Palabra de Dios es encender muchos corazones en el fuego del amor divino. Por eso aprovecho cualquier oportunidad, o como diría San Pablo con oportunidad o sin ella, para llevar el mensaje de la Palabra de Dios”. 

La hermana Clara asegura que “lo más hermoso que me pasó en esta misión de Concepción es ver la conversión de las personas, ver cómo gente que en algún momento no tenía tanta fe, gracias a la escucha de la Palabra de Dios ahora ha fortalecido muchísimo su fe y ha crecido espiritualmente. Para mí el ver este milagro en la vida de las personas, el llenar su corazón de Dios, ese es el más grande regalo”. 

“Soy muy feliz”

Antes de partir, la hermana Clara Rivera anima a los jóvenes que están experimentando el llamado de Dios a que no tengan miedo de responder. “Lo mejor para cada uno de nosotros es lo que Dios quiere de nosotros. Y rechazar este llamado es rechazar la felicidad”, enfatiza. 

En ese sentido, recordó el Evangelio según san Marcos 10,17 en adelante, “donde aparece aquel joven rico que le dijo ‘no’ a Jesús y se fue triste. Todos queremos felicidad y precisamente la felicidad está en hacer lo que Dios quiere que hagamos. Por eso, aceptar la vocación que Dios nos regala es vivir en alegría, la mejor vocación es aquella con la que cada uno nacimos”. 

“Yo soy muy feliz, la verdad es que en estos 27 años de vida consagrada he sido tan feliz, y creo que es porque respondí al llamado de Dios”, destaca. 

Finalmente, la hermana Clara Rivera se despide de la Arquidiócesis de Concepción comprometiendo sus oraciones y encomendándose a nuestra oración: “Sé que lo van a hacer, porque hay tanta gente que me aprecia. Y la manera de apreciarme es rezando por mí, para que el Señor siga mostrándose bondadoso y derramando su misericordia en mi vocación”. 

© Arzobispado de Concepción