Jóvenes recibieron el signo de la Cruz

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Publicado el: 30 noviembre, 2022

Un grupo de jóvenes recibió el signo de la Cruz la tarde de este martes 29 de noviembre en la capilla del Colegio Inmaculada Concepción. 

Se trata de alumnas de Tercero Medio, quienes se encuentran en la etapa llamada Paderborn, que hace referencia al lugar donde la Madre Paulina von Mallinckrodt realizó gran parte de su servicio de caridad y donde se intensificó su amor a Dios y al prójimo, por lo que se entregó totalmente al Señor en la vida consagrada y fundó la congregación de las Hermanas de la Caridad Cristiana, hijas de la Bienaventurada Virgen María de la Inmaculada Concepción.

El signo de la Cruz fue entregado a las alumnas de manos de las profesoras jefes, Marcela Sanhueza y Paulina Estrada, durante una Eucaristía Comunitaria, que fue presidida por el Vicario Episcopal para la Pastoral, Padre César Pedreros

En su homilía, el Padre César –haciendo referencia a la Lectura del Libro de Isaías 11, 1-10- afirmó que a diferencia de la humanidad que juzga por las apariencias, el Señor juzga el interior, el corazón.

Además, explicó que el Profeta Isaías dice que el Señor volverá todo como al principio, “lo hará todo de nuevo, para que todo vuelva a convivir en la misma armonía que en el inicio” y “todo volverá a la paz original”. 

En ese contexto, sostuvo que “aquellos que después de que se enciendan estas cuatro velas, o sea, cuando haya acabado el Adviento, reciban a Jesús en su corazón, volverán a vivir como en el principio, con la paz en el alma, buscando el bienestar”. 

No obstante, advirtió que hoy “nuestra sintonía no está en Jesucristo”, por lo que llamó a los presentes a hacer oración, a dejar a un lado el celular y poner los ojos en Cristo y en el prójimo. “Nosotros como cristianos somos los instrumentos de Dios para decirle a la humanidad: Dios vive aquí”, enfatizó. 

El Padre César Pedreros destacó que la Madre Paulina hizo vida la Palabra del Señor y aprendió observando la necesidad que había a su alrededor, e insistió en la importancia de despegar la vista de las pantallas para mirar las necesidades del prójimo. 

Asimismo, manifestó que en la actualidad hay quienes dan su vida por ser fieles y por amor al Señor, mientras que a nosotros “¿cuánto nos cuesta sacar un pie de la cama para ir a misa? ¿cuánto nos cuesta hacer un minuto de silencio para dar gracias a Dios por los alimentos? Por eso lo que hoy día ustedes van a recibir, que sea un incentivo a la santidad”.

En ese sentido, los llamó a que “busquen ser santos y no santos de figurita, sino hombres y mujeres que quieran vivir santamente la vida (…) pololeen cristianamente, sean cristianamente amigos y amigas, buscando el bienestar del otro. Sean testimonio del Señor”.

“Jóvenes, vuelvan a formar su pastoral, vuélvanse esperanza para una Iglesia vieja. Niñas, carguen con la cruz y vayan a los lugares de dolor, allí encontrarán el rostro más hermoso del Señor”, recalcó. 

Paderborn

El Subdirector Pastoral del recinto educacional, Álvaro Tapia, explicó que este colegio centenario “tiene un itinerario pastoral, que se configura en tres grandes momentos y que responden a tres grandes ciudades donde vivió Madre Paulina en su vida: Minden, Aquisgrán y Paderborn”. 

“Justamente coincide que estas ciudades marcaron la infancia, la adolescencia y la juventud de Madre Paulina. Desde Primero Medio a Cuarto Medio nuestras estudiantes están viviendo la etapa Paderborn y cada uno de los cursos desde Pre Kínder hasta Cuarto Medio tienen un signo, en el caso de la Eucaristía de hoy, nuestras niñas recibieron el signo de la Cruz, como señal de entrega a la labor de todo cristiano y seguir la huella de Jesús”, detalló. 

Además, señaló que se trató de “una Misa Comunitaria, como la llamamos nosotros, donde las niñas estaban invitadas a venir con sus padres y apoderados y en donde también nos acompañaron los profesores jefes de ambos cursos”. 

Entre las alumnas que recibieron el signo de la Cruz se encontraba Antonia Fuentes, quien señaló que fue algo “muy bonito, porque igual significa unidad. Es un sentido de pertenencia en mi curso, en los terceros medios, y nos hace sentirnos también especiales en el colegio. Y es una especie de premio a todo el año que tuvimos. Espiritualmente es como reconectarse con el Señor”.

Por su parte, Florencia Salazar, quien es Presidenta del Centro de Alumnos, sostuvo que “es un símbolo muy bonito, que no sólo simboliza mi camino como cristiana durante mi vida, sino que también simboliza el ser parte del colegio, el ser parte de la comunidad y se siente lindo tener un presente del colegio, sirve como recuerdo”.

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