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La Iglesia de Concepción agradeció la vida y ministerio de Mons. Alejandro Goic

Publicado el: 5 Septiembre, 2025

La comunidad arquidiocesana se reunió en la Catedral de Concepción para celebrar la Eucaristía en memoria de Mons. Alejandro Goic Karmelić, obispo emérito de Rancagua y quien fue obispo auxiliar de Concepción entre 1979 y 1991.

Durante la monición de entrada se recordó su consagración episcopal en 1979 en Roma, de manos de san Juan Pablo II, convirtiéndose en el primer obispo chileno ordenado directamente por el Santo Padre. En la Arquidiócesis de Concepción se distinguió por su cercanía con los mineros del carbón en Lota, los campesinos del mundo rural, los jóvenes y por su compromiso con la defensa de los derechos humanos en tiempos difíciles para el país.

Previo a la homilía del arzobispo Sergio Pérez de Arce SS.CC., se compartieron tres testimonios sobre la vida y el ministerio de Mons. Goic Fanny Salazar, representante del mundo juvenil, destacó la huella que dejó en generaciones de jóvenes, animándolos siempre a vivir la fe con esperanza y compromiso. El Pbro. Pedro Romero recordó su acompañamiento cercano a las parroquias y comunidades, especialmente en zonas rurales y obreras. Finalmente, Martita Wörner subrayó su papel clave en la pastoral de derechos humanos en la región, donde fue un testigo de la verdad y la justicia.

En su homilía, Mons. Sergio resaltó que el lema episcopal de Mons. Goic, “Cristo es mi vida”, no fue una frase decorativa, sino la expresión sincera de todo su ministerio: “Cristo en mi vida, ojalá que lo sea también para nosotros y que, como san Pablo, estemos dispuestos a entregarnos a nuestros hermanos”. Subrayó además la huella que dejó en Concepción, que el propio Mons. Goic describió como “mi escuela como obispo”: “Lo que allí recibí, lo que aprendí, me sirvió después en otras tareas más complejas”.

Durante el ofertorio se presentaron signos que evocaron su legado: una imagen de San Sebastián, recordando su cercanía con la Peregrinación Juvenil a Yumbel; una vela encendida y archivos históricos, como memoria de su trabajo en derechos humanos; un trozo de carbón y una planta, representando a obreros y campesinos; y el pan y el vino.

La celebración culminó con una oración de gratitud, encomendando su alma al Señor y pidiendo que su testimonio de pastor cercano y comprometido siga inspirando a la Iglesia en Concepción y en todo Chile.

Te invitamos a ver la transmisión de la Eucaristía:

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© Arzobispado de Concepción