La libertad nos asusta: conversación del Papa Francisco con los jesuitas eslovacos

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Publicado el: 22 septiembre, 2021

Bratislava, domingo 12 de septiembre de 2021, 17:30. El papa Francisco acaba de concluir el encuentro con los representantes del Consejo Ecuménico de las Iglesias en la Nunciatura. Apenas se termina de ordenar las sillas tras la reunión anterior, llegan 53 jesuitas eslovacos y ocupan su lugar en la sala. Francisco entra y saluda: «¡Buenas tardes y bienvenidos! Gracias por esta visita. No sabía que había tantos jesuitas en Eslovaquia. Se ve que “la plaga” se expande por todas partes». El grupo suelta una carcajada. Francisco pide que le hagan preguntas porque, afirma provocando de nuevo la risa, «de verdad no me siento capaz de hacer un discurso a los jesuitas».

El Provincial de la Provincia eslovaca dirige al Papa unas palabras de bienvenida: «Padre, quiero agradecerle de todo corazón esta invitación, que ha sido una sorpresa para nosotros. Es una gran motivación para nuestra vida comunitaria y pastoral. En Eslovaquia hay muchos jesuitas. Quiero confirmarle que la Compañía quiere estar a disposición suya y de las necesidades de la Iglesia».

El Papa responde con una broma: «Gracias. La idea de invitar a los jesuitas durante mis viajes apostólicos es del p. Spadaro, porque así tiene material para hacer un artículo para «La Civiltà Cattolica», ¡que publica siempre estas conversaciones!» Y continua: «A ver, espero las preguntas. Lancen el balón al portero, ¡vamos!»

Un jesuita pregunta: «¿Cómo está?».

Vivo todavía. Aunque algunos me querrían muerto. Sé que hubo incluso reuniones entre prelados, que pensaban que el Papa estaba más grave de lo que se decía. Preparaban el cónclave. ¡Paciencia! Gracias a Dios, estoy bien. La operación fue una decisión que no quería tomar: fue un enfermero el que me convenció. A veces los enfermeros comprenden la situación mejor que los médicos, porque están en contacto directo con los pacientes.

Un jesuita que trabajó por casi 15 años en la Radio Vaticana, le pregunta qué es lo que los jesuitas deben tener en el corazón para su labor pastoral en Eslovaquia.

A mí se me viene siempre a la mente una palabra: «cercanía».

Cercanía con Dios, en primer lugar: ¡nunca abandonar la oración! La oración verdadera, de corazón, no la formal que no toca el corazón. La oración que lucha con Dios, y que conoce ese desierto donde no se siente nada. Cercanía con Dios: Él nos espera siempre. Podríamos sentir la tentación de decir: no puedo rezar porque estoy muy ocupado. Pero también él está ocupado. Lo está a tu lado, esperándote.

Segundo: cercanía entre ustedes, el amor entre hermanos, el amor austero de los jesuitas es muy fino, caritativo, pero también austero: amor de hombres. A mí me duele cuando alguno de ustedes u otros sacerdotes se «descueran» entre sí. Eso bloquea, impide avanzar. Pero estos problemas existieron desde el principio en la Compañía. Pensemos, por ejemplo, en la paciencia que tuvo Ignacio con Simón Rodríguez. Es difícil hacer comunidad, pero la cercanía entre ustedes es realmente importante.

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