Representantes de tres instancias de la Iglesia de Concepción se unieron para servir a los hermanos y hermanas que acuden al Espacio Misericordia. Allí, entregaron su tiempo un grupo de Madrugadores del Santuario de Montahue, jóvenes de la Residencia Universitaria y secretarias parroquiales que en las horas previas habían celebrado su Jubileo.
Jorge Moraga, coordinador de los Madrugadores de Schoenstatt, afirmó “es una gran riqueza y satisfacción servir a nuestros hermanos más abandonados por nosotros mismos, hombres y mujeres que los dejamos ahí, siguiendo de largo. Queremos ser buenos samaritanos, personas solidarias. Ya el año pasado nos gustó mucho servir aquí, por eso nuevamente quisimos estar presentes y atenderlos”.
Por su parte, Carolina Fierro, secretaria de la Parroquia Universitaria, manifestó “vivir el Espacio Misericordia es una experiencia hermosa, cocinar con amor para los que necesitan, quizás el único alimento del día. No puedo estar más agradecida por la instancia maravillosa que nos regala nuestra Iglesia, poder ver las caritas de las personas que llegan comer, la felicidad en un gesto tan simple como decir GRACIAS, dando la mano con cariño. Estoy muy feliz de la oportunidad que tuve ayer con mis compañeras secretarias, de cocinar juntas para todas esas lindas personas”.
Los jóvenes de la residencia universitaria también se mostraron muy contentos. Amaro Toledo dijo “es un sentimiento de gratitud, fue bonito poder ayudar a la gente, quedé impactado y me conmovió ver con mis propios ojos como viven otras personas. El hecho de verlos felices también me hizo valorar lo que uno tiene, así es que el servicio fue una ganancia”. En tanto, Dylan Palma señaló “estar de voluntario en el Espacio Misericordia fue algo lindo, saber que uno puede ayudar de cualquier manera sirviendo los alimentos, mirando los rostros de las personas cuando uno les sirve, es muy gratificante. Yo creo que hablo por todos mis compañeros de la residencia universitaria que han estado aquí, ya que es muy grato compartir este espacio con personas y servidores muy unidos, un trato muy amable”.
Quienes acuden al Espacio Misericordia quedaron muy contentos con la atención entregada, y los gorros de lana que recibieron como obsequio de uno de los grupos de voluntarios presentes.