Mensaje de Monseñor Fernando Chomali sobre las vacaciones

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Publicado el: 29 enero, 2022

El Arzobispo de Concepción, Monseñor Fernando Chomali Garib, entregó un mensaje respecto de las vacaciones. Lo compartimos a continuación:

Este tiempo, a pesar del fantasma de la variante omicrón que avanza a pasos agigantados y de las consecuencias que se derivan, especialmente en materia de salud, muchas personas saldrán de vacaciones. Así, dejarán su habitual rutina de vida, podrán estar más tiempo con su familia y realizar actividades que durante el año resultan esquivas.

Para quien pueda disponer de un tiempo con mayor libertad de acción, independiente del lugar dónde vaya, ha de estar muy agradecido y, sobre todo, ha de aprovechar muy bien esos días. Lo propio del hombre no es tan solo hacer sino que también descansar y, sobre todo, contemplar. En efecto, una de las experiencias más hermosas de este tiempo es contemplar, es decir reflexionar de todo cuanto se ha hecho durante el año y hacer un balance. Es un momento privilegiado para dar gracias a Dios y a las personas que están cerca de nosotros por su compañía y ayuda. Junto con ello es el tiempo de conversar más, especialmente con los hijos, que, si de algo se quejan hoy, es que se sienten solos.

Los apuros en las vacaciones son un mal signo de cómo se está viviendo este tiempo y la propia vida, así como también sentirse imprescindible y llevar consigo celular, notebook, Internet, etc. El apuro constate y la imperiosa necesidad de “estar conectado” son un signo de falta de paz interior y de querer evitar y evadir lo que más necesitamos y lo que más nos cuesta: encontrarnos con nosotros mismos y los otros en cuanto tales, lo que implica centrarse no tanto en lo que hemos hecho, las notas que obtuvimos, sino que en cómo estamos, qué es lo nos pasa en lo más profundo de nuestro ser. ¿Señor, le ha preguntado a su señora y a sus hijos cómo están? ¿Y usted señora, lo ha hecho con su marido y sus hijos?

Las vacaciones son un tiempo privilegiado también para pedir perdón por lo que se hizo mal, por lo que se dejó de hacer y proponerse metas en ese ámbito para el año que se aproxima. Las vacaciones tienen un sentido muy profundo que se pierde cuando se comprenden como una suma de actividades pero que no calan en las relaciones humanas y en la propia vida.

Las vacaciones también nos ayudan a comprendernos mejor a nosotros mismos. Dado que no estamos con la presión de todos los días, viene muy bien preguntarse por el rumbo que lleva nuestra vida y la de nuestros seres queridos. Si alguien asocia vacaciones a sólo “pasarlo bien” estoy cierto que lo pasará muy mal dado que ciertas formas de pasar el tiempo suelen dejarnos vacíos y las más de las veces “agotados”. ¡Cuanta conversación inútil! ¡cuánto tiempo gastado en criticar, y muchas veces porque no hay nada interesante que nos tome la vida! Evitar y alejarse de las discusiones inútiles, las críticas hostiles y mal intencionadas, forman parte de un buen proyecto de descanso.

Otra dimensión importante de las vacaciones es que permite leer más, y sobre todo, de aquellos temas que nos interesan pero que no tenemos tiempo para profundizar durante el año. Les recomiendo que lean algún tratado de filosofía o de historia. Muy interesantes resultan las biografías. A los católicos y a los hombres de buena voluntad les recomiendo que lean el magisterio de los Pontífices, especialmente la de Francisco en relación a la evangelización, el amor humano y la ecología. Las vacaciones también son un tiempo privilegiado para hacer más ejercicio físico y dormir.

Pero también hay muchas personas que no saldrán de vacaciones, creo que son los más. En efecto, son muchas las familias que dada su precaria situación económica no podrán cambiar de ambiente y tendrán que quedarse en sus casas, que en general suelen ser estrechas. Ellos tendrán que redoblar su creatividad para poder disponer de más espacios de afecto al interior de la familia y de esparcimiento. Pero también es un tiempo de mayor solidaridad respecto de aquellos que no pueden salir de vacaciones y ofrecerles todo cuanto esté a nuestro alcance para que tengan momentos de esparcimiento y distracción. Desde este punto de vista aplaudo las iniciativas de los municipios y de las regiones en favor de los más necesitados. Aplaudo también a tantos estudiantes de educación media y universitaria que dedican parte importante de sus vacaciones a misionar, hacer trabajos comunitarios o bien a organizar vacaciones de los niños, ancianos, enfermos y carentes de familia que por sí solos no podrían hacerlo. Gracias les doy en nombre de todos ellos. Felices vacaciones.

Mons. Fernando Chomali G.

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