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Monasterio Trinitario de Penco celebró 289 años de fundación con Santa Misa y bendición de su escudo

Publicado el: 29 Septiembre, 2025

La mañana del domingo 28 de septiembre, la Capilla del Monasterio Trinitario de Penco se llenó de oración y gratitud para conmemorar los 289 años de la fundación del Monasterio de las Hermanas Trinitarias Descalzas en este histórico rincón de la comuna.

La comunidad recordó que fue en septiembre de 1736, al alero de la Ermita del Boldo, cuando se declaró canónicamente este monasterio que, desde entonces, ha sido un faro de vida contemplativa y servicio en la zona.

La conmemoración de este año se enmarcó en una memoria cargada de historia. Las Trinitarias penquistas son herederas de una tradición gloriosa y martirial, que supo sobrevivir a terremotos, traslados, pobreza y persecuciones, como la peregrinación forzada al sur en 1818 y el largo exilio en tierras indígenas antes de su retorno a Concepción.

A lo largo de casi tres siglos, han mantenido vivo su voto de oración y servicio, llegando incluso a fundar la primera escuela primaria para niñas en la ciudad después de la independencia.

Bendición del escudo trinitario

En este marco se realizó la bendición del escudo renovado de la Orden, una pieza única pintada a mano por la artista pencona Sandra Robles Rivera, cuya obra resalta la identidad y el carisma trinitario.

La Eucaristía y la bendición del escudo fueron presididas por el Padre Marcelo Bustos, párroco de la Parroquia Divino Redentor y capellán de las Hermanas Trinitarias. La celebración contó además con la presencia de sacerdotes y diáconos que acompañaron a la comunidad en este momento significativo.

En su homilía, el sacerdote destacó el valor espiritual de casi tres siglos de presencia y oración de la comunidad en la vida de Penco. Recordó que, desde la fundación de la ermita —cuando Pedro de Valdivia destinó terrenos para levantarla— hasta la construcción del actual monasterio en Bellavista Sur, las Hermanas han sido un signo de fidelidad y esperanza para el pueblo.

Con esta celebración, las Hermanas Trinitarias y la comunidad local renuevan su compromiso de caminar juntas hacia el tricentenario de esta presencia orante, que constituye un patrimonio espiritual y cultural inseparable de Penco.

Desde el claustro se divisa hoy el mar y la loma donde aún crece el legendario Boldo de la Virgen, recordando el milagro que dio origen a la devoción local y que sigue alimentando la fe del pueblo.

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