Con una gran asistencia, la mañana de este martes 28 de marzo se realizó, en la Catedral de Concepción, una Eucaristía en Memoria de la Sargento 2º de Carabineros, Rita Olivares Raio, Mártir número 1.232 de la institución, quien murió durante un procedimiento policial en Quilpué, Región de Valparaíso.
La Santa Misa fue presidida por el Obispo Auxiliar de Concepción, Monseñor Oscar García, junto al Vicario para la Pastoral, Padre César Pedreros, y estuvieron presentes autoridades de la Octava Zona de Carabineros y autoridades de Gobierno de la Región del Biobío.
En su homilía, Monseñor Oscar afirmó que “hemos venido a este mundo, somos seres finitos y sabemos que un día tenemos que partir”, pero hizo la distinción entre cuando hay una enfermedad y podemos prepararnos para este paso, y cuando la vida es arrebatada en un instante, haciendo que surjan preguntas, angustia, tristeza e impotencia.
No obstante, recalcó que “para nosotros como creyentes, aunque la muerte nos sorprendiera, tenemos una esperanza y no es otra que la esperanza en nuestro Señor Jesucristo”.
“Cuando sabemos que la muerte no tiene la última palabra, si no la resurrección y la vida que nos ha obtenido Jesucristo, entonces nuestra vida se convierte también en una ofrenda, en una oblación, no sólo porque estamos llamados a vivir dos verbos esenciales” y preguntó a los presentes “¿para qué estamos en este mundo?”.
En ese contexto, sostuvo que “sin lugar a dudas no estamos para obtener quién sabe qué título o nuestra fama internacional. Lo primero a lo que hemos venido a este mundo es para amar y ser amado. Y ese amor se manifiesta en pequeños y grandes signos, gestos también en bien de los demás (…) Y por lo tanto amar va unido con el verbo servir, porque quien ama de verdad sirve con libertad y con generosidad más allá de las dificultades que en la vida pueda encontrar, porque se sabe también un don para los demás”.
Respecto a la sargento Rita Olivares, Monseñor Oscar destacó que su vida nos deja un gran legado, pues “nuestra vida tiene sentido en la medida que amamos y servimos desinteresadamente a los demás, que somos capaces de gastar la vida en bien de los demás”.
En ese sentido, expresó que la vocación de Carabineros es “noble y bellísima” y “vivir con autenticidad la vocación, amar realmente lo que estamos llamados a hacer, para servir incondicionalmente, sin lugar a dudas, nos deja una bandera muy alta, la cual espero en Dios, que en ustedes, en la sociedad y en el mundo pueda producir frutos de amor, de servicio, pero también de justicia y verdad”.
Monseñor Oscar García dijo que en el mundo entero existe violencia y se preguntó cuál debería ser nuestra actitud ante esto: “Nuestra actitud debería ser realmente inculcar, desde los más pequeños hasta los más ancianos, los verdaderos valores que sostienen a la sociedad y a las personas”.
“Si hay algo que se está perdiendo hoy día, son los valores que sostienen a la persona humana. Pero hoy, nosotros, todos los que estamos aquí, podemos hacer la diferencia, en cada uno de nuestros lugares, en el ambiente en que nos movemos día a día, poner la impronta de los valores y ayudar a vivirlos. Sólo eso nos hará hombres y mujeres libres, y podremos transformar el pequeño mundo de nuestro entorno en una sociedad más justa, en una sociedad donde se respeta la dignidad humana, en una sociedad donde nos reconocemos como hermanos, en una sociedad en que somos capaces de jugarnos unos por otros”, destacó.
Monseñor Oscar sostuvo que “sin dejar de hacer justicia y sin dejar de reclamar lo que realmente tenemos que pedir con insistencia para el bien y la paz de la sociedad, también nosotros pedirle la gracia al Señor para no guardar rencor en nuestro corazón, porque no hay cosa más esclavizante y deshumanizante que guardar rencor”.
“Hoy, mis queridos hermanos, nuestra hermana Rita nos deja un legado inmenso. Y es bueno que nos preguntemos cómo lo voy a llevar yo adelante, cómo realmente lo que ella enseñó -en esa entrega generosa y auténtica- puede hacer también de mi vida, con mi testimonio, con mis palabras, con mis acciones, también -aunque sea mínimo y pequeño- reflejo de lo que ella fue para la sociedad y el mundo”, enfatizó.
El Obispo Auxiliar de Concepción y Vicario de Arauco agregó “ella era una mujer de fe, una mujer extraordinaria” y comentó que “conozco también a muchos de ustedes, su servicio, su entrega incondicional, que se juegan la vida todos los días con altura de miras, porque saben que Dios les ha regalado esta vocación, que no es pagada con plata, aunque sea remunerada”.
En ese contexto destacó que” la vocación de Carabineros y de las Fuerzas de Orden en defensa de la vida, de la patria, de la sociedad”, implica arriesgar la vida a cada instante “y yo pido al Señor, de corazón, por cada uno de ustedes y todos los que a lo largo y ancho de Chile prestan este servicio tan noble en la sociedad. Gracias, gracias, gracias. Y no decaigan, aunque tengamos que enfrentar al enemigo que se presenta de diversas formas, tengamos siempre la mirada en alto y pidamosle siempre la fuerza a Dios para poder llevar a cabo la misión que Él nos encomendó en un lugar particular y con la vocación particular de cada uno de nosotros”.
“Que nuestra hermana Rita Olivares sea también aquella que siga encendiendo nuestros corazones para que haya tantos jóvenes, mujeres y hombres decididos también, al estilo de ustedes, a gastar la vida por el bien de la sociedad, por el bien de la comunidad que queremos. Con sus altos valores para que de verdad podamos vivir en paz, se pueda devolver la confianza a la sociedad y al mundo (…) pero hoy yo creo firmemente que juntos haremos la diferencia”, puntualizó.