donar

Padre Raúl Castillo agradeció a Dios por sus 40 años como sacerdote

Publicado el: 17 Marzo, 2026

Acompañado por laicos de las distintas comunidades de la Arquidiócesis donde ha servido como sacerdote, por sus hermanos presbíteros y por numerosos diáconos e invitados especiales, el padre Raúl Castillo Ramírez, párroco de Lirquén, presidió la Eucaristía en la cual agradeció a Dios por su vocación y por los 40 años de ordenación sacerdotal y primera misa.

En el ofertorio, junto al pan y el vino, fue presentado un cáliz y una patena cuyo significado destacó el celebrante. “Este cáliz y esta patena fueron obsequio del recordado padre Ángel Jiménez con ocasión de mi primera misa, y se recuperaron por partes de entre las cenizas del incendio del templo de La Purísima. Los mandamos a restaurar y hoy los bendecimos”.

Visiblemente emocionado, el padre Raúl dijo “son muchas las alegrías que uno tiene en este momento, pero como lo dije al principio de la misa y repetí después en la homilía, las primeras muchas gracias son para Dios, porque Él me eligió, me llamó y me consagró como sacerdote hace 40 años y siempre he sentido su presencia, su acción, su amor, bondad y misericordia. Realmente es el Señor el que hace su obra a través de nosotros, doy testimonio de eso, de tener siempre el apoyo de mis obispos que en 40 años ya son varios, de mis hermanos sacerdotes y de muchos laicos, como dije en la homilía, yo no entiendo una Iglesia sin laicos, son ellos quienes nos acompañan, estimulan, perdonan y nos quieren mucho”.

El padre Raúl prosiguió recordando especialmente a dos personas, “mi padre espiritual, el padre Bernardo Schröer SS.CC., y otra persona muy querida por mí que también está descansando, el padre Enrique Moreno SS.CC. ambos padrinos de ordenación diaconal y de presbítero. Estuvieron conmigo en la primera misa que celebré por la mañana hace 40 años en Cristo Salvador de Población Gaete en Talcahuano, ya que por la tarde celebré en Tomé. Nombro a ellos dos pero también recuerdo a todos los sacerdotes con los que he trabajado en distintas parroquias, con quienes he compartido o me he confesado, a quienes yo he podido ayudar con alguna palabra o testimonio, y tantos hermanos que me ayudan con su oración”.

La Santa Misa se realizó en el salón parroquial de La Purísima de Lirquén, habilitado para las celebraciones desde la emergencia de los incendios, ya que el siniestro arrasó con el Templo Parroquial. Luego, se compartió una sencilla recepción en dependencias del Sindicato N1 de Movilizadores del Puerto de Lirquén.

GALERÍA DE FOTOS
© Arzobispado de Concepción