¿Por qué el Papa Francisco cuestionó el tener mascotas en vez de hijos?

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Publicado el: 13 enero, 2022

En la Audiencia General del 5 de enero, el Papa Francisco habló sobre la paternidad de San José, el invierno demográfico e hizo una afirmación que fue llevada a los titulares de diversos medios y cuestionada en redes sociales. 

Las palabras del Santo Padre fueron sacadas de contexto, malinterpretadas y hubo personas que se sintieron ofendidas. Pero…¿qué fue lo que dijo Francisco?

En un momento de su reflexión, donde se refería a la orfandad y llamaba a no tener miedo a la adopción, señaló que: “(…) Y hoy con la orfandad también hay un cierto egoísmo. El otro día, hablaba sobre el invierno demográfico que hay hoy: la gente no quiere tener hijos, o solamente uno y nada más. Y muchas parejas no tienen hijos porque no quieren o tienen solamente uno porque no quieren otros, pero tienen dos perros, dos gatos… Sí, perros y gatos ocupan el lugar de los hijos”.

Para comprender las palabras del Papa es necesario tener claridad lo que dice la Iglesia respecto de los hijos y también respecto de los animales. Te invitamos a seguir leyendo. 

Vida y natalidad

El Catecismo de la Iglesia Católica señala que la fecundidad es un don y un fin del matrimonio, por lo que “todo acto matrimonial en sí mismo debe quedar abierto a la transmisión de la vida”.

Es así que los esposos están llamados a dar la vida, pues “participan del poder creador y de la paternidad de Dios”:

“En el deber de transmitir la vida humana y educarla, que han de considerar como su misión propia, los cónyuges saben que son cooperadores del amor de Dios Creador y en cierta manera sus intérpretes. Por ello, cumplirán su tarea con responsabilidad humana y cristiana”.

Además, si un matrimonio -por razones naturales- no puede tener hijos, está llamado a “manifestar su generosidad adoptando niños abandonados o realizando servicios abnegados en beneficio del prójimo”.  

¿Está mal que ames a tu mascota?

Las palabras del Papa Francisco no significan que esté mal que tengas una mascota ni que ames a tu mascota, sino que el problema surge cuando las cosas se salen de proporción. 

De acuerdo al Catecismo, los animales son criaturas de Dios y por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria. Por este motivo, señala que “también los hombres les deben aprecio” y llama a recordar la delicadeza con que San Francisco de Asís y San Felipe Neri trataban a los animales. 

Además, explica que el Señor nos confió la administración de su creación y que “es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas”. De esto se deduce que está bien si sentimos un llamado a cuidarlos y evitar su maltrato

No obstante, el Catecismo precisa que “es indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres” y enfatiza que “se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos”

En ese sentido, National Catholic Register explica que no podemos amar a los animales de la misma forma en que amamos a las personas, porque los animales no tienen almas inmortales. Es decir, que “Dios Uno y Trino no mora en ellos como lo hace en nuestras almas humanas bautizadas. Cuando amamos a otro ser humano, amamos no sólo a la persona, sino también al Cristo que vive dentro de ellos”. 

En tanto, Catholic-Link hizo un llamado a dejar de lado el sentimentalismo, detenernos, ser objetivos y preguntarnos dónde estamos poniendo nuestras prioridades y si estamos teniendo en cuenta el justo valor que hay entre los seres vivientes.

Asimismo, precisa que el Papa Francisco en su catequesis “no dice lo que hay que hacer”, sino que “enseña criterios que alimentan nuestra fe y nuestro criterio para poder tomar decisiones cada vez más libres”. 

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