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Te Deum 2026: Arzobispo llama a construir proyectos compartidos y custodiar la dignidad humana

Publicado el: 18 Septiembre, 2026

En un ambiente de oración, la Iglesia de Concepción celebró este viernes 18 de septiembre el Te Deum 2026 en la Catedral de Concepción, presidido por el Arzobispo, Mons. Sergio Pérez de Arce SS.CC., en el marco de las celebraciones de Fiestas Patrias.

La tradicional acción de gracias congregó a autoridades de la Región del Biobío, representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad, autoridades comunales, representantes consulares y de organizaciones de la sociedad civil, además de pastores y ministros de iglesias evangélicas y miembros de la comunidad eclesial. Al comenzar su homilía, Mons. Pérez de Arce recordó que esta celebración tiene como propósito agradecer a Dios y orar por el país. 

Recordando el proceso de independencia de Chile y su estrecha vinculación histórica con Concepción, el Arzobispo señaló que el desafío de construir juntos el país sigue plenamente vigente: “Eso es lo que hoy, 216 años después, nos debe seguir inspirando: caminar juntos, buscando el progreso de los habitantes de esta tierra”. 

En su reflexión también mencionó algunas de las preocupaciones que atraviesan actualmente la vida del país, entre ellas el escenario económico, el desempleo y el costo de la vida; las guerras y disputas internacionales; y las consecuencias de fenómenos climáticos extremos que han afectado a numerosas familias. Frente a estas realidades, invitó a poner las preocupaciones en manos de Dios y, al mismo tiempo, asumir la responsabilidad cotidiana de construir una sociedad mejor. 

La virtud en los ciudadanos

El primer eje de la homilía estuvo centrado en las virtudes necesarias para la convivencia social y en la responsabilidad que corresponde a cada persona en la construcción de la patria.

Mons. Pérez de Arce advirtió sobre diversas situaciones que, desde la vida cotidiana hasta comportamientos de personas que ejercen responsabilidades públicas o profesionales, terminan erosionando la convivencia y debilitando el respeto por aquello que es común. Frente a ello, llamó a reafirmar el valor de actuar con rectitud y de buscar el bien de los demás. 

“El bien común es un deber de todos los miembros de la sociedad, es un bien arduo de alcanzar y nadie está exento de contribuir a él. Implica la búsqueda del bien de los demás como si fuera el bien propio”, expresó, recordando también las palabras de Jesús: “Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes”. 

La mejor política

Una segunda reflexión estuvo dedicada a la política, que el Arzobispo presentó, desde la enseñanza social de la Iglesia, como una forma de servicio al bien común.

En este ámbito insistió en la importancia del diálogo y el encuentro entre quienes tienen distintas miradas, recogiendo el llamado del Papa León XIV a abandonar las dinámicas de enfrentamiento, las narrativas divisivas y las descalificaciones permanentes. Junto con ello, planteó la necesidad de que la acción política sea eficaz y pueda traducirse en políticas públicas capaces de responder a los principales desafíos sociales. 

Entre esos desafíos mencionó especialmente el acceso al trabajo, la situación de niños y jóvenes que viven en contextos de vulnerabilidad, la realidad de las personas migrantes y la seguridad. Sobre este último punto, sostuvo que debe ser abordada de manera integral, fortaleciendo las capacidades del Estado frente al crimen y considerando también factores familiares, educativos y sociales. 

Asimismo, planteó que los grandes problemas del país requieren continuidad y acuerdos que trasciendan los períodos de gobierno. “No puede ser que cada sector político crea que – ahora sí – tiene las soluciones que los otros fueron incapaces de ver o implementar. El país necesita proyectos compartidos y trabajo en común”, afirmó. 

Custodiar lo humano

El tercer eje de la homilía estuvo inspirado en la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV y en su llamado a custodiar lo humano en tiempos marcados por el desarrollo de la inteligencia artificial.

Mons. Pérez de Arce recordó que la tecnología puede contribuir al bienestar y al desarrollo humano, pero también puede convertirse en un instrumento de daño cuando no está orientada al bien. Desde esa perspectiva, puso el acento en una sociedad que proteja la dignidad de cada persona, promueva la justicia y haga posible la fraternidad. 

En particular, llamó la atención sobre quienes viven situaciones de mayor fragilidad, mencionando a los adultos mayores, las familias afectadas por emergencias y quienes enfrentan distintos sufrimientos y carencias.

“Por el solo hecho de existir y haber sido querido, creado y amado por Dios, le corresponde una dignidad inalienable, que permanece en él más allá de toda circunstancia, en cualquier estado o situación en que se encuentre”, afirmó. 

La Virgen del Carmen Misionera acompañó la oración por Chile

Un signo especial de esta celebración fue la presencia en la Catedral de Concepción de la imagen de la Virgen del Carmen Misionera, regalada y bendecida por el Papa Benedicto XVI y que recorrió distintas zonas de Chile después del terremoto de 2010, llevando un mensaje de consuelo y esperanza a las comunidades afectadas. Posteriormente, la imagen quedó definitivamente bajo el cuidado de la comunidad Santa Clara de Asís de Talcahuano. 

Precisamente bajo la mirada de la Virgen del Carmen, el Arzobispo concluyó su mensaje poniendo en sus manos la vida del país y pidiendo que ella “nos haga servidores humildes y agradecidos, constructores de comunión al servicio del proyecto de Dios para la humanidad”.

Homilía TE DEUM 2026 – Concepción

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