Testimonio vocacional: Fabián Fernández

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Publicado el: 12 mayo, 2022

Al pensar en mi vocación, en la paciente y amorosa invitación de Jesús a seguirle en esta forma de vida, hago mías las palabras del profeta cuando dice: “Me has seducido, Señor, y me dejé seducir; me has dominado y me has vencido” (Jr 20,7). A continuación, les contaré el por qué.

Mi nombre es Fabián y puedo decir que este versículo resume mi experiencia vocacional, puesto que desde pequeño he sentido de alguna u otra manera la llamada al sacerdocio, pero no siempre estuve dispuesto a poder escucharla y responder. Esto me ha hecho estar siempre en búsqueda, una búsqueda que, de cierto modo, el corazón sabe donde se puede saciar, pero que me negaba a hacerla consciente y asumirla.

 Al salir del colegio, estudié Pedagogía en Religión y luego me fui a trabajar a una escuela en la comuna de Curacaví, en la Región Metropolitana. El contacto con mis estudiantes y colegas durante cinco años fue un espacio en donde pude crecer, no solamente como profesional, sino también en mis relaciones humanas. De la mano del trabajo, siempre mantuve una vida parroquial intensa. En la parroquia de Curacaví comencé un grupo de formación bíblica, el cual con el tiempo se fue transformando en una pequeña comunidad de hermanos y en un lugar de encuentro con Jesús. Además de esto, participé con las Carmelitas Misioneras, quienes, aparte de sostener como congregación la escuela donde trabajaba, realizan un arduo acompañamiento en la comunidad cristiana presente en ese sector, comunidad de personas que han sido un gran signo de fe y amor a Dios y a sus hermanos en la simpleza de la vida. Ese tiempo también pude compartir con las religiosas de Don Orione y la comunidad cristiana que acompañan.

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