Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos

Estamos llegando al fin del año 2021, un año que, sumado a los últimos que hemos vivido, nos podría llevar a experimentar importantes grados de cansancio, incertidumbre, agobio. Probablemente, la suma de todo nos lleva a decir “que termine pronto este año”, justamente en este cierre de año, la vida de nuestra fe nos introduce al Adviento, tiempo litúrgico que nos abre a la novedad del misterio de Dios y cuyo principal llamado consiste en esperarlo todo, porque el Señor viene a salvarnos. Se da así una interesante paradoja: cuando queremos que termine todo, el Señor nos invita a esperarlo todo.

Adviento, con su llamada a vivir la esperanza cristiana, nos propone un camino espiritual, un itinerario que se refleja en el signo de la corona con sus cuatro cirios. Encender cada domingo una nueva luz, nos hace comprender la necesidad de ser salvados. Adviento nos ayuda para volver a tomar conciencia de una de las verdades fundamentales del cristianismo, la salvación es un don de Dios, este don es Cristo. La acogida de este don requiere como respuesta nuestra un profundo espíritu de conversión, estar atentos, vigilantes en la oración y disponibles para preparar los caminos del Señor.

Los personajes que inspiran este tiempo son Juan Bautista y la Virgen María. Juan, corresponde a un personaje muy singular, por sus características propias refleja en sí no sólo la disposición de quien espera la venida del Señor, sino una verdadera tensión positiva para que se haga visible. Dios lo llama desde el desierto para iniciar un camino de preparación a la venida del Salvador, por medio de su predicación y el signo del bautismo de conversión animaba a quienes sentían en lo profundo de su corazón una llamada a la conversión, un anhelo de reorientar sus vidas de acuerdo con la Alianza, manifestando a través de estos gestos sencillos, pero llenos de sentido, su disposición para acoger la llegada del Mesías de Dios. La Virgen es ícono de los sencillos de corazón que aguardaban la promesa de Salvación, con su sí generoso y disponible para ser la Madre del Hijo de Dios, manifiesta el sentido profundo de este tiempo de Adviento.

El Señor viene a salvarnos, su vida y novedad se quieren hacer presentes en el acontecer de nuestra historia, junto con el Bautista seamos obreros que abren caminos y sendas para la llegada del Señor a la vida de los que sufren, de los que han perdido la esperanza, de los que han visto debilitada su fe, de los que se sienten solos. No dejemos que los muros de la indiferencia, de la indolencia, del desamor impidan la manifestación del Hijo de Dios que viene a salvarnos. Junto con María estemos atentos a la Palabra de Dios que nos anuncia el plan de Salvación y quiere hacer germinar en lo profundo de nuestro ser la vida nueva de Cristo, manifestemos con ella un sí disponible y comprometido con el proyecto de Dios para los tiempos que nos tocan vivir.

 

P. Bernardo Álvarez Tapia
Rector del Seminario Metropolitano

Publicado el: 6 diciembre, 2021