La vivienda de Verónica Guiñez y su familia fue alcanzada por las llamas la tarde del viernes y aunque el fuego destruyó todo a su paso, ellos lograron sobrevivir, junto a sus ovejas, y sólo uno de sus perros y algunos de sus gatos.
Durante los primeros días nadie llegó a ayudarlos. Viven en el sector El Boqui, a la altura del kilómetro 58, y Verónica relata que veían que pasaban camionetas cargadas, pero no los veían.
Comenzaron a hacer señas, pero les tocaban la bocina y se iban. “Al tercer día dijimos “pongamos una banderita para ver si nos ven””, ya que tenían miedo de abandonar el lugar, tanto por sus animales como por miedo a que llegase alguien a “quemar aún más”.
Verónica relata que cuando pusieron las banderas comenzó a llegar más gente, sobre todo familias. “Eso es lo que más rescato, la solidaridad desde la humildad”, enfatizó.
En ese contexto relató que “vino un señor desde Quirihue (…) muy humilde, él arrendaba una parcela, trabaja en una feria, tiene una camioneta muy precaria y él tomó todo lo que tenía en su casa y lo vino a dejar (…) vino desde súper lejos y él llegó aquí”, lo que la sorprendió y emocionó profundamente.
Verónica vive junto a su hija de 7 años, su padre de 78, su madre de 70, su hermana y su hijo de 19, y quedaron con lo puesto, sin embargo, no pierden la esperanza.
“Tenemos que darle esperanza a mis papás que son mayores. Esta es una comuna muy pobre, que prácticamente nadie conoce, las ayudas del Estado son mínimas, ellos nunca las han recibido, pero la verdad es que unidos vamos a salir de esto”, expresó.
Verónica destacó que “no teníamos nada, pero rogándole a Dios comenzó a llegar ayuda” y es así que durante la jornada del martes 7 de febrero, comenzaron a construir una media agua con ayuda de familiares y vecinos.
“Con eso podremos tener una cama para mis papás y que no estén durmiendo en el piso ya es algo maravilloso. Y de ahí, de a poco vamos a salir adelante, las cosas pasan por algo, tenía que pasar no más. Yo veo tranquilos a mis papás, pese a su edad, ellos son trabajadores, nosotros siempre hemos sido trabajadores, lo tenemos que lograr, no hay de otra: tenemos que salir adelante sí o sí”, puntualizó.
El Vicario para la Pastoral, Padre César Pedreros, ha estado visitando a esta familia y destaca que cuando los conoció “tenían mucha tristeza, lo que provocó que tratáramos de ayudarlos en sus necesidades más próximas. Al día siguiente, al ver que ya estaban construyendo algo para estar más protegidos, sentí que la esperanza estaba más viva que nunca, sus rostros eran de alegría y la contagiaban a los demás, nos reímos y conversamos de la vida”.