“Prosocialidad y responsabilidad social: alternativa a la violencia en la educación”, se tituló la conferencia impartida a un grupo de Asistentes de la Educación de Colegios Católicos, convocados por la Vicaría Episcopal para la Educación en Casa Betania.
Fue dictada por Gracia Navarro Saldaña, psicóloga educacional, doctora educación y magíster en responsabilidad social, profesora titular jubilada de la Universidad de Concepción y que actualmente colabora con distintas instituciones de educación superior.
La jornada inició con una dinámica de presentación, diálogo grupal en torno a casos actuales de violencia en la educación, plenario con lo conversado en los grupos y luego la conferencia de la doctora Navarro, para cerrar con preguntas de los asistentes y un café.
Consultada sobre lo que significa el concepto de prosocialidad, la experta señaló “es educar a las personas de manera que estén dispuestas a vivir la vida aportando no solo para su propio beneficio sino para que los demás puedan satisfacer sus necesidades, desde una mirada de estar contribuyendo permanentemente para que los demás estén bien y para el propio bienestar. Es aprender a conciliar el bienestar propio con el aporte al bienestar de los demás”.
Acerca de los problemas de violencia en la educación y cómo enfrentarlos, la doctora Navarro indica “la investigación muestra que hay una receta que no es fácil pero sí es posible implementar, que es educar en la prosocialidad con responsabilidad social. La prosocialidad implica hacer el bien a las personas, a la sociedad en general y a cada persona en particular. Se ha visto que eso en el fondo es lo que neutraliza la violencia, porque cuando la persona se cría o educa pensando que tiene que hacer el bien a los demás, obviamente no le nace hacer daño de algún tipo a las personas. Y si la persona se educa pensando que en la vida uno tiene que aprender a satisfacer las propias necesidades, pero también aportar a la satisfacción de las necesidades de los demás, entonces vamos a buscar un bien común y vamos a salir del individualismo que es lo que a la larga nos lleva a la violencia, a maltratar a los demás, a usarlos en beneficio propio”.
Finalmente, la expositora destacó que el tema de la violencia en educación tiene recetas que se pueden implementar, pero “se necesita tener un sistema educativo donde se apoye de verdad a las personas que se desempeñan en él, donde los propósitos estén en no solo en formar a los estudiantes sino también en entregar oportunidades para que se desarrollen los educadores, una educación donde los educadores no vayan al sacrificio, sino que se esté pensando siempre en el bien común. Es un trabajo en profundidad para lo cual yo creo que los Colegios Católicos están muy bien encaminados”.
Por su parte, la delegada episcopal para la educación, Adriana Fernández, manifestó “en la misión de la Vicaría de acompañar a las comunidades educativas, impulsamos cada año una jornada con los asistentes de la educación. En esta oportunidad y movidos por los lamentables hechos acontecidos en Calama, decidimos que el tema de acompañamiento se diera en una jornada que ofreciera el espacio para conversar entre los mismos asistentes de la educación, sobre lo que nos pasa con lo que estoy viendo sobre violencia entre los jóvenes, qué siento, cuáles son los temores. Quisimos proponer un espacio de honestidad para permitir la expresión entre pares de distintas comunidades educativas, que quizá sienten los mismos temores y angustias. Sabemos que todos buscamos la misma esperanza, que es Cristo que todo lo puede, sacando nuestra identidad católica en este desafío”.