Con alegría y esperanza, la comunidad de la parroquia San Juan Evangelista de Lota celebró la toma de posesión de su nuevo párroco, el Padre Juan Carlos Giraldo A.A., en una Eucaristía presidida por el obispo auxiliar de Concepción, Mons. Bernardo Álvarez.
La celebración, realizada en el marco del III Domingo de Pascua, estuvo iluminada por el Evangelio de los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35), que acompañó profundamente lo vivido. En este contexto, el propio párroco compartió que, así como aquellos discípulos se alejaban de Jerusalén tras recorrer once kilómetros, él también reconocía en su historia un camino de regreso, tras once años de ausencia en la Arquidiócesis.
Durante la misa se desarrollaron los signos propios del rito de toma de posesión, que expresan la misión pastoral del párroco. Entre ellos, la entrega de las llaves del templo en la entrada, el Evangeliario y la toma de posesión de espacios fundamentales como la fuente bautismal, el sagrario y la sede.
En su mensaje a la comunidad, el Padre Juan Carlos invitó a vivir con profundidad la súplica de los discípulos: “quédate con nosotros”, no solo como un gesto de acogida a su ministerio, sino como una oración permanente para que el Señor conceda la gracia de un corazón ardiente. En ese sentido, expresó su deseo de que la Palabra de Dios “haga vibrar mi corazón, para poder contagiar ese ardor y comprometernos a seguir construyendo comunidad”.
Asimismo, pidió la oración de los fieles y manifestó su compromiso de estar cercano y atento a las realidades de la comunidad, confiando en la gracia que el Señor concede para caminar juntos. En esa línea, dio gracias por este nuevo envío, reconociendo que, así como Jesús salió al encuentro de los discípulos de Emaús, “también hoy el Señor sale a mi encuentro y me trae de regreso para continuar haciendo esta historia de salvación junto a Él”.
La celebración contó con la presencia de autoridades, agentes pastorales, religiosos, diáconos y numerosos fieles, quienes acompañaron este significativo momento para la vida de la comunidad parroquial, dando gracias a Dios por el inicio de esta nueva etapa.