En un ambiente de alegría y esperanza se realizó la bendición de la primera piedra de la nueva Capilla Nuestra Señora del Camino de Vilvilco, perteneciente a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cañete, la mañana del sábado 17 de agosto.
Recordemos que la capilla, que por más de 30 años fue un espacio de oración y encuentro comunitario, resultó destruida por un ataque incendiario en agosto de 2023.
La liturgia fue presidida por el obispo auxiliar de Concepción y vicario episcopal de Arauco, monseñor Oscar García, junto al párroco de Nuestra Señora del Carmen de Cañete, padre Gilberto Matuz.
Antes de la bendición de la primera piedra, monseñor García reflexionó en torno a la parábola de la casa construida sobre la roca y afirmó que “las estructuras son justas, buenas y necesarias, pero lo más importante para la comunidad es justamente la estructura mayor, que es la dimensión espiritual. Y esta no se da sin la persona de nuestro Señor Jesucristo (…) es Él quien nos reúne y le da pleno sentido a la vida de cada uno de nosotros y a la vida de la comunidad”.
En ese contexto, los animó a “seguir consolidando esa comunidad hermosa en donde se respira ese espíritu de familia, espíritu de hermanos, donde se reconocen y se valoran como tales, y buscan crecer tanto en lo espiritual como en lo humano en bien de todos. Gracias por su testimonio. Pido al Señor que sigan ustedes con su fe fundada sobre la roca, que es Jesucristo”.
Tras la bendición de la primera piedra se colocó una cápsula con un escrito con la historia de la capilla, un rosario y un cancionero.
En la ceremonia también estuvieron presentes el alcalde de Cañete y algunos concejales, además de los miembros de la comunidad católica del sector de Vilvilco.
Monseñor Oscar García comentó que fue un día de mucha alegría y detalló que la capilla estará emplazada en un terreno donado por la familia Silva Sanhueza, quienes también habían donado el terreno donde se encontraba la capilla que fue siniestrada. En ese sentido, explicó que la familia hizo esta donación a la Fundación Solidaria San Jerónimo y el terreno se dividió en dos partes, una de ellas destinada a la construcción de la capilla y la otra a un futuro centro para adultos mayores.
El vicario episcopal de Arauco destacó que “fue muy bonita la participación de toda la comunidad” y expresó su agradecimiento a Dios, a la familia que donó el terreno, a las gestiones del padre Gilberto Matuz y a la Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre, entidad que financiará parte de la construcción.
Por su parte, el padre Gilberto Matuz comentó que “este es un momento de esperanza, de gratitud, porque es un punto de inflexión importante para retomar también la vida cotidiana con esperanza, con alegría. Estamos muy felices, muy agradecidos de Dios y de todos quienes nos han venido a acompañar”.