Una gran alegría llena los corazones de los fieles de la comunidad católica de Ramadillas. Se trata de la bendición de la nueva Capilla y Dedicación del Altar, hechos acontecidos en la celebración que presidió el Arzobispo de Concepción Monseñor Sergio Pérez de Arce, SS.CC., concelebrada por el párroco Pedro Gómez, el decano sacerdote Gilberto Matuz y el presbítero Pablo Leiva.
La capilla pertenece a la parroquia Cristo Peregrino de Laraquete, y lleva el nombre de Santa Teresa de Los Andes. El templo se hizo pequeño en el día de su bendición, ya que junto a la comunidad estuvieron hermanos y hermanas de otros sectores, autoridades e invitados especiales.
Monseñor Sergio señaló a los presentes que “debemos procurar que este lugar esté bonito, disponible para que la comunidad ore, se encuentre, despida a sus difuntos y celebre la fe. Pero todo esto no tiene sentido si no vivimos la vida evangélica, porque todo lo que estamos haciendo es para que seamos seguidores de Cristo y podamos vivir su palabra”. Y reflexionando acerca del Evangelio y la Parábola del Buen Samaritano, señaló a la comunidad que “el prójimo no es simplemente un concepto abstracto, sino que yo estoy llamado a ser prójimo de mi hermano cuando está caído, cuando está pasándolo mal, cuando tiene una dificultad. Entonces, más que preguntar quién es mi prójimo, a quién tengo que amar, soy yo el que tengo que hacerme prójimo de mi hermano, del necesitado, del caído, que a veces está cerca de nosotros y otras es alguien ajeno, que no conocemos, pero que necesita de mí”.
El Arzobispo prosiguió y habló sobre el amor, que siempre tiene que ir ampliándose. “Lo propio del amor cristiano es que nunca se encierra en un grupo chico, sino que siempre se va ampliando hasta amar ojalá a toda la humanidad, especialmente a los pobres, a los que sufren”. “Tenemos esta capilla para encontrarnos con Dios, para alabarlo y celebrar la Eucaristía, para aprender el camino del Evangelio. Por eso lo más importante de nuestra vida cristiana no pasa aquí, tiene que pasar afuera, donde estamos todos los días, en las relaciones humanas, en el servicio al hermano. Una buena comunidad cristiana forma buenos samaritanos y se expresa en el servicio, en una buena pastoral social, en visitar a los enfermos, en ir a ver a los que están solos”.
La señora Isolina Bouniot, animadora de la comunidad, dijo estar muy contenta ya que este gran paso era algo impensado. “Los recursos eran, muy poquitos, pero con la buena voluntad y el aporte de gente que da su tiempo, esto se ha hizo una realidad. Por eso estoy feliz con lo que se nos ha dado”.
Asimismo, el párroco sacerdote Pedro Gómez, manifestó que “en primer lugar damos gracias a Dios, a nuestro Arzobispo, a las autoridades, benefactores y a toda la comunidad de la parroquia Cristo Peregrino y de la capilla Santa Teresa de los Andes, que nos ha permitido vivir este momento de la dedicación de este lugar para que sea un lugar de oración, de encuentro, que nos permita profundizar en el conocimiento del Señor a través de su palabra y que nos invite a comprometernos en la misión. Un momento muy alegre y festivo que ha coincidido con la Fiesta Patronal de esta comunidad, Santa Teresa de Los Andes, a quien pedimos su intercesión para que el Señor nos siga bendiciendo”.