Desde inicios de julio el Área de Agentes Evangelizadores de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción cuenta con una nueva coordinadora. Se trata de Carolina Flores Marabolí, quien asumió este desafío motivada por las palabras de San Juan Pablo II y del Papa Francisco en las exhortaciones apostólicas Christifideles Laici y Evangelii Gaudium.
Carolina comentó que en estos escritos señalan que “los laicos son parte del santo pueblo fiel de Dios y, por lo tanto, son protagonistas de la misión de la Iglesia, son la Iglesia en el corazón del mundo y deben ser fermento en la masa”.
“Este llamado me inspira y motiva a ser protagonista y fermento, asumiendo con alegría y dedicación el profundo deseo de seguir sirviendo a la comunidad y a la Iglesia. Reconozco que no se trata sólo de participar en tareas o asumir responsabilidades, sino de vivir nuestro compromiso cristiano en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, llevando el Evangelio a todos los rincones de la sociedad”, aseveró.
Además, sostuvo que “sueño y trabajo por una Iglesia que no se queda encerrada en sí misma, sino que sale al encuentro de las y los demás, especialmente de los más necesitados. En este sentido, cada uno de nosotros tiene un papel vital que desempeñar. Hoy más que nunca, mi vocación como laica me llama a ser testigo del amor de Dios y a trabajar juntas y juntos por una Iglesia más inclusiva, dinámica y cercana a todas y todos”.
Carolina Flores pertenece a una familia católica “que me educó y formó en valores, con padres catequistas y un gran espíritu de entrega y servicio incondicional. Estudié en un colegio mercedario en la ciudad de San Carlos, lo que fortaleció mi vinculación con la Iglesia y el mundo pastoral desde muy pequeña. Siguiendo los pasos de mis padres, participé en la catequesis y en la Infancia Misionera. Al ingresar a la universidad, continué sirviendo a mi comunidad a través de diversos voluntariados”.
Se tituló como profesora de Historia y Geografía en enseñanza media en la Universidad del Bío-Bío y obtuvo un diplomado en Estudios Teológicos en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, tras lo que trabajó durante varios años como profesora de Historia y de Religión en distintas instituciones educativas, y también participó en proyectos de investigación. Por este motivo, decidió perfeccionarse en el área de geografía y obtuvo el grado de Magíster en Análisis Geográfico de la Universidad de Concepción.
Posteriormente trabajó como directora de Pastoral en el Colegio de Humanidades Antonio Moreno Casamitjana de la comuna de Coronel, y luego asumió el cargo de coordinadora de la Red Juvenil Ignaciana Biobío, del Área de Juventudes y Vocaciones de la Compañía de Jesús.
“Actualmente, estoy optando al grado de Magíster en Ciencias Religiosas: Liderazgo y Gestión Pastoral de la Universidad Católica de Temuco. Mi objetivo siempre ha sido integrar mis conocimientos académicos y mi fe para contribuir al crecimiento y fortalecimiento de nuestra comunidad eclesial”, afirmó.
El Área de Agentes Evangelizadores está compuesto por cuatro departamentos: Pastoral de Catequesis, Pastoral de Movimientos y Nuevas Comunidades, Comunidades y Ministerios (COMIN) y Pastoral Familia y Vida. Dentro de esta última se encuentran: Proyecto Belén, Proyecto Esperanza, Psicochristi y la Comunidad Soledad Myriam.
Carolina dijo que “hasta el momento, he tenido la oportunidad de reunirme con la mayoría de ellos. Cada encuentro ha sido una oportunidad para conocer sus fortalezas, desafíos y las diversas formas en que podemos colaborar para fortalecer nuestra misión evangelizadora” y destacó que “sin duda, la labor y misión que realiza cada uno de ellos demuestra el servicio y la entrega absoluta por los demás”.
En cuanto a los desafíos que implica este servicio, la nueva coordinadora del Área de Agentes Evangelizadores sostuvo que uno de los principales “es adaptarnos a los cambios sociales y culturales actuales sin perder la esencia de nuestro mensaje. La desafección religiosa es una de las realidades que enfrentamos y debemos encontrar maneras creativas y efectivas para comunicar el Evangelio de forma que resuene en la vida de las personas de hoy. Además, es crucial seguir fortaleciendo la formación continua y el acompañamiento a los agentes pastorales, ya que esto es fundamental para enfrentar cada desafío con fe y entusiasmo”.
“Otro punto importante es la integración y colaboración entre los diferentes departamentos para trabajar de manera cohesionada y eficiente. Sin embargo, estoy convencida de que la ardua labor que, con pasión y compromiso, llevan a cabo cada uno de los agentes evangelizadores para llevar la Buena Nueva a todos aquellos que la necesitan, seguirá fortaleciendo su servicio. Guiados por el Espíritu Santo y acompañados por nuestra Madre María en cada momento, continuarán iluminando el camino de nuestra misión evangelizadora”, enfatizó.
Finalmente, Carolina Flores expresó su sueño de “una Iglesia que sea inclusiva, acogedora y profundamente enraizada en el amor y la justicia. Una Iglesia que no sólo sea un refugio espiritual, sino también un faro de esperanza y acción social. Una comunidad donde todos se sientan valorados y escuchados, y donde la formación y el acompañamiento espiritual estén siempre al servicio de la dignidad humana y el bien común. Imagino una Iglesia que no tenga miedo de innovar y de abrir nuevos caminos para llegar a más personas, especialmente a aquellos que se sienten alejados o marginados”.
Fuente: Revista Nuestra Iglesia