En medio de testimonios de agradecimiento y alegría por vivir este Jubileo 2025 como Peregrinos de la Esperanza y obtener la indulgencia plenaria, fieles de la Renovación Católica Carismática de la Arquidiócesis se reunieron en plaza España, para peregrinar por calle Barros Arana rumbo al templo jubilar de la Catedral de Concepción.
Asistieron hermanas y hermanos de las 31 comunidades existentes, en lugares como Santa Juana, Coelemu, Tomé, Lota, Lagunillas, Talcahuano, Hualpén, Lomas Coloradas, San Pedro, Boca Sur, Lorenzo Arenas, Barrio Norte, Valle Nonguén y Concepción.
Según explicó Nancy Chamorro Sanhueza, Servidora de la Renovación Carismática de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción, “antes de comenzar la Peregrinación Jubilar se rezó el Santo Rosario y se invocó al Espíritu Santo. Partimos cantando alabanzas con mucha alegría y nos detuvimos en cada una de las esquinas haciendo una oración muy conocida en la Renovación Católica Carismática a nivel mundial llamada ‘Cerco de Jericó’, que consiste en derribar muros por medio de la oración y la alabanza”.
Los peregrinos oraron por nuestra Iglesia, por el gobierno y el país, por la educación, por la familia, por los desastres naturales y por la Renovación Católica Carismática. Llegando a la Plaza Independencia, la rodearon en acción de Gracias con cantos de Alabanza, orando frente a la Catedral e ingresando por la Puerta Santa con mucho recogimiento. La Eucaristía fue presidida por Fray Brandon Posada, quien exhortó a los presentes a ser una corriente de gracia evangelizadora que siempre se debe dejar conducir por el Espíritu Santo.
Entre los participantes estuvo el matrimonio venezolano de Víctor Bermon y su esposa Naima Viloria, junto a sus dos hijos, quienes compartieron su testimonio. “Nosotros como familia vivimos una experiencia de evangelización maravillosa, alabar a Dios en las calles de Concepción, rezando avemarías y proclamando su palabra en cada esquina con un grupo de hermanos ungidos con el Espíritu Santo, todo estuvo muy organizado, se sentía la alegría y el gozo en cada hermano. En las calles la gente se contagiaba y rezaba con nosotros, varios nos tomaban fotos y salían de los negocios a cantar a nuestro Señor, hay mucha sed de Cristo”.