Este lunes 24 de marzo, la Iglesia de Concepción despidió con profundo agradecimiento a la hermana María del Carmen Aguayo, religiosa de la Congregación del Apostolado Popular del Sagrado Corazón, quien falleció a los 94 años tras una vida dedicada al Señor y al servicio generoso de los demás.
Nacida en Hualqui el 28 de enero de 1931, ingresó a la congregación a los 17 años y desde entonces entregó su vida a la misión en diversas comunidades del país: Santiago, Antofagasta, Valparaíso, Quillota y Concepción. Con espíritu alegre, sencillo y acogedor, la hermana María del Carmen marcó la vida de quienes la conocieron por su generosidad, especialmente en la atención y acompañamiento de hermanas enfermas, tarea que asumió con ternura, paciencia y fe.
La Misa de exequias se celebró en la capilla de la casa de la congregación, y fue presidida por Mons. Oscar García, obispo auxiliar de Concepción, junto a Mons. Bernardo Álvarez. En su homilía, Mons. García destacó la entrega de la hermana María del Carmen como un testimonio de fe viva:
“Cuántas personas puso el Señor en el camino de la hermana, en la pastoral y en el servicio, cuántas pudieron encontrarse con Él a través de su vida. Sólo Dios lo sabe. Ella ofreció su vida cuidando a sus hermanas enfermas y supo transformar también su propio dolor en ofrenda. Por eso agradecemos el don de su vida, el don de su vocación, de su fidelidad”.
La comunidad religiosa agradeció al Señor por haber compartido tantos años con su hermana, resaltando su amor por las cosas simples, su alegría constante y su capacidad de transmitir el Evangelio a través de los pequeños gestos cotidianos. Encomendamos su alma al Señor, con la certeza de que su testimonio permanecerá como ejemplo para las futuras generaciones.