Consejos para mantener un equilibrio entre mente y espíritu en tiempos de COVID-19

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Publicado el: 18 marzo, 2021

La actual pandemia ha afectado seriamente a la comunidad mundial a causa del estrés y la ansiedad que ha generado el encierro tras las diversas cuarentenas. Si bien la situación parece estar lejos de finalizar,  hoy resulta más importante que nunca que toda la comunidad creyente esté atenta al cuidado de su salud física, mental y espiritual.

En una reciente entrevista a National Catholic Register, el psicólogo Kevin Vost, autor de más de 12 libros sobre psicología, crecimiento espiritual y catolicismo, compartió algunos consejos para ayudar a mantener la salud mental y espiritual en medio de la crisis sanitaria.

Vost explicó que “la salud mental y espiritual con frecuencia están estrechamente entrelazadas” y que la segunda incide positivamente en la primera, pero “pueden haber distinciones muy importantes”.

Para la psicología, “la salud mental básicamente implica que nuestros pensamientos, emociones y comportamientos se mantengan en línea con la razón correcta, o en contacto con la realidad de tal manera que podamos vivir nuestras vidas y cumplir con nuestros roles y deberes de manera efectiva sin una angustia indebida”, dijo.

“En cuanto a la salud espiritual, creo que puede verse como la forma en que dirigimos nuestras capacidades o poderes mentales y corporales, en cualquier estado en el que se encuentren, hacia el amor de Dios y el cumplimiento de su voluntad y mandatos”, señaló.

En ese sentido, dijo que los estudios han demostrado que “los que tienen una fe religiosa más fuerte y prácticas religiosas más activas que podrían indicar una mayor salud espiritual, tienden en general a tener una mejor salud mental también”.

Usa tu tiempo libre para crear hábitos saludables

Las consecuencias de la pandemia en la salud mental y espiritual son diferentes para todos. No obstante, existe una “especie de oportunidad” común que se puede aprovechar en beneficio de la salud mental y espiritual, y es que tenemos “más tiempo disponible para nosotros”.

Esto, “en cierto sentido, nos ha dado una oportunidad concreta de ser un poco menos como Marta y un poco más como María, al darnos más tiempo para reflexionar, de forma que no estemos ansiosos y preocupados por muchas cosas, sino que estemos más enfocados en las cosas necesarias de Dios”, dijo.

El psicólogo dijo que lo primero es reconocer que “no puedo hacer todas esas cosas que solía hacer antes”. El siguiente paso es cuestionarse “¿cuáles son realmente las cosas más importantes? ¿Puedo usar este tiempo para acercarme más a Dios? ¿Puedo usar este tiempo para ser un mejor padre?”.

“Debemos pensar en estas oportunidades para establecer algunos hábitos sólidos que nos acerquen más a Dios a través de nuestro amor por Él y también a través del cuidado adecuado de nosotros mismos y el amor al prójimo”, señaló.

Explicó que esto implica “pensar en las formas en que podemos convertirnos en mejores administradores de nuestra propia salud, propiedad, situación financiera y en la forma en que cuidamos y pasamos tiempo con nuestras familias”.

Aprovecha la soledad para acercarte más a Dios

A lo largo de la historia, algunos de los grandes santos han fortalecido su confianza en Dios a través de períodos de soledad. En medio del aislamiento, se puede aprovechar la soledad a propósito para acercarnos más a Dios. “Al estar menos distraídos de todos los ruidos del mundo, quizás podamos estar en mejor forma para escuchar la voz suave y apacible de Dios”, dijo.

En caso no tenga el hábito de la oración y tal vez tenga tiempo libre extra, reserve un momento de esos días “para realizar una lectura espiritual y rezar; o para informarse en medios de televisión o radio católicos; luego, reflexione sobre las lecciones que aprendió y ore a Dios por ellas”.

En la vida espiritual ayuda “establecer un patrón o hábito”. “Así que mire la situación de su propia vida: ¿Hay formas en las que podría mejorar su vida de oración, su crecimiento en el conocimiento de la fe, su intimidad con Dios? Comience a formar esos hábitos ahora y fortalézcalos, para que sean continuos cuando el mundo vuelva, con suerte, a la normalidad”, añadió.

El psicólogo dijo que en las crisis le ayuda leer los primeros versículos de la Epístola de Santiago, que dice: “Hermanos míos, estén contentos cuando estén en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia”. Esto significa que “en las dificultades, hay un propósito para ello. Dios nos ha dado las gracias que necesitamos para soportarlo, y saldremos más fuertes de esto”, aseguró.

La esperanza en Cristo es “la esperanza de que alcancemos el Cielo, que algún día estaremos allí en la bienaventuranza con Dios, y que Dios nos dará todas las gracias para llegar allí”, dijo. “Tenga esto en cuenta: que Dios está ahí para nosotros. Entonces, incluso en tiempos de lucha, las gracias están disponibles; están ahí”, agregó.

Transmite esperanza a tus hijos y comparte tiempo con ellos

Una de las mejores cosas que pueden hacer los padres es transmitir a los hijos que, a pesar de las dificultades, “todavía hay alegrías por obtener en la vida, que todavía podemos apreciar nuestro tiempo como familia juntos, que Dios está siempre ahí con nosotros, eso puede ayudarles mucho”, dijo.

No es bueno “quejarnos constantemente de los problemas” o “transmitir a nuestros hijos una sensación de preocupación y peligro […]. No queremos proyectarles esa sensación de miedo porque, por supuesto, muchos niños no comprenden la dinámica del Covid-19 y, dependiendo de su edad, es posible que no puedan hacerlo por completo”, explicó.

Sé empático con los que piensan diferente sobre el Covid-19

Vost dijo que en estos últimos años se ha visto una mayor polarización política y ahora esta se da en relación al Covid-19. Un extremo “prácticamente no toma precauciones o casi finge que no existe [el virus]”, y el otro piensa que la pandemia “es casi vivir como reclusos”; sin embargo, no hay que demonizarlos, sino ser empáticos con ellos, indicó.

El psicólogo explicó que las personas tienden a sentir emociones fuertes tanto cuando no perciben que exista una amenaza seria o cuando perciben que existe una terrible amenaza.

Esto se ve en familias, parroquias e incluso diócesis, porque cada persona reacciona diferente al riesgo del Covid-19 y, de algún modo, “tienen algún fundamento detrás de ese [comportamiento]”.

Entonces, no es bueno “tratar de demonizarlos o antagonizarlos, o incluso de chismear a sus espaldas”, sino “enfocarnos más en lo que podemos controlar” y las precauciones que podemos tomar. En caso alguien cercano esté realizando algún comportamiento peligroso, hable con ellos “con un espíritu de corrección fraterna, sabiendo que podría ser rechazado”, señaló.

Fuente: ACI Prensa

 

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