Cuaresma 2021: reflexión, encuentro y solidaridad

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Publicado el: 12 febrero, 2021

En términos generales, la Cuaresma se conoce como el tiempo litúrgico de preparación a la Pascua de Resurrección. Dicho periodo, que inicia con el Miércoles de Ceniza y finaliza con el Jueves Santo, es considerado un lapso dedicado a la espiritualidad y a la fe.

Este 2021 la campaña de Cuaresma de Fraternidad se vivirá de una forma diferente. No obstante, el llamado es a participar en las diversas actividades, priorizando la reflexión y la unidad, así como también al autocuidado dado el contexto sanitario actual.

La campaña Cuaresma de Fraternidad es una iniciativa que la Iglesia Católica desarrolla desde 1982. Asimismo, propone profundizar el encuentro con el Señor a partir de las claves de la oración, el ayuno y la penitencia, actividades que preparan a la comunidad a vivir plenamente la Semana Santa. En ese marco, este periodo busca ser una instancia para compartir con otros el fruto de tales renuncias, a través de los aportes efectuados de forma individual y comunitaria.

Con el paso del tiempo, la campaña se ha logrado consolidar como una importante acción pastoral, constituyéndose en un medio eficaz para el financiamiento de la Iglesia Católica mediante el trabajo efectuado por la pastoral social, a nivel nacional, diocesano y parroquial. En términos coloquiales, es reconocida como la campaña de cajita, en la que también aportan personas de buena voluntad que se identifican con el testimonio y la acción de la iglesia.

Los destinatarios de la campaña suelen ser personas que se encuentran en situación de pobreza, marginación y exclusión social. Lo anterior, se expresa a través de rostros concretos, tales como niños y adolescentes vulnerados, mujeres jefas de hogar, adultos mayores, jóvenes y personas con adicción a las drogas y al alcohol. Desde el periodo 2019-2021 el rostro prioritario son los migrantes, bajo la premisa: ‘tu aporte y el nuestro, esperanza de todos’.

Campaña 2021

Gabriela Gutiérrez, delegada Episcopal para la Pastoral Social, señaló que «con lo recaudado durante el 2019 y el 2020 se pudo apoyar con recursos económicos a 15 proyectos parroquiales y a dos programas diocesanos, llegando a un promedio de 400 personas beneficiadas».

En medio de la emergencia sanitaria, las diversas iniciativas se han multiplicado. Esto, pues las necesidades han ido en aumento, tanto en el número de personas que recurren a la parroquias como en la complejidad de las adversidades que enfrentan.

Según Gutiérrez, el gran desafío radica en poder ejecutar una buena campaña pese al contexto actual. Para ello, será necesario implementar y dar buen uso a todas las herramientas disponibles. «Nos importa mucho contar con la participación de todos los actores pastorales. Hubo una importante participación en el último encuentro arquidiocesano, de mucho ánimo y participación por parte de las parroquias que asistieron, y por lo mismo creo que ahí está el segundo desafío: animar a la comunidad a vivir por completo este periodo”.

La delegada Episcopal para la Pastoral Social explicó que para lo que es este 2021 se logró definir tres ejes de trabajo: contenido y espiritualidad, organización y difusión. «La organización es un aspecto fundamental pues debemos hacerlo de manera conjunta, no en solitario, por lo mismo la idea fue conformar equipos de trabajo”. En esa línea, Gabriela enfatizó en la difusión: “Estaremos muy limitados desde el punto de vista físico y la difusión es esencial para generar un ambiente fraterno y de interés, para que así la gente se informe respecto de lo que significa este tiempo y se motive a aportar».

 

 

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