Prepararse de cara al trabajo pastoral que tendrán este 2026 fue el propósito del retiro vivido recientemente por los diáconos de la Arquidiócesis, en el Seminario de Concepción. Esperan repetir esta instancia en el mes de agosto.
En esta ocasión, el orador fue el padre Heriberto Cabrera, sdb, secretario adjunto para la pastoral de la Conferencia Episcopal de Chile y responsable del programa académico de la formación de los diáconos de la Arquidiócesis de Santiago. El expositor realizó una continuidad de lo abordado en el 2025 cuando se vio al autor coreano Byung-Chul Han, quien propone la idea de atravesar la existencia como turista o vagabundo y donde nosotros desde la fe podíamos agregar una tercera manera, la de peregrino, descubriendo en la acción de Dios y del Espíritu Santo hacia dónde tenemos que ir.
El padre Heriberto indicó “este año, teniendo en cuenta el tiempo de cuaresma, profundizamos acerca del cristianismo y del diaconado, cómo entender una vocación y su identidad sin sentirla mejor que otras. También expuse que nosotros sabemos lo que es la fe, el tema es como mostrarla, por lo tanto, no es el contenido sino la manera. Aquí profundizamos acerca del autor jesuita Christoph Theobald, que habla del cristianismo como un estilo de atravesar la existencia. Les propuse tres maneras, siendo una de ellas el testimonio, que nuestra vida sea una pregunta”. Entonces, prosiguió el expositor, “la evangelización no pasaría por una apología de conceptos o una apología que muestre que somos los mejores o que tenemos la verdad, sino por una apología del testimonio, que cuestiona a los demás. Es pasar de concebir el diaconado como productividad, la hiperproductividad, el explotarse a sí mismo que señala el ya mencionado autor coreano, y saber decir no en ciertos momentos para cuidar la vida familiar, la vida con los hijos o nietos, y en ese detenerse valorar la manera de estar en la existencia, que pide amabilidad, escuchar, no tener respuesta a todo o tener la pretensión de manejar la existencia”.
Dos de los asistentes fueron los diáconos Sergio Salgado, de la Parroquia Cristo Peregrino del Valle Araucano y Bernabé Figueroa, que acompaña las comunidades de las parroquias Divino Redentor y Nuestra Señora de Carmen de Penco. Consultados sobre la jornada, don Sergio manifestó “me pareció muy enriquecedor, sobre todo el tema del testimonio, fraternidad y simplicidad, que nos hizo reflexionar sobre nuestro servicio como diácono y especialmente la fraternidad, ya que por mi lejanía geográfica me cuesta encontrarme con los demás hermanos y compartir experiencias. Fue un bonito encuentro, nos traemos eso de que muchas veces uno quiere servir, pero también hay que darse espacio para uno mismo, eso también fue importante. Muy agradecido de todo”. Por su parte, don Bernabé dijo “el retiro fue muy gratificante, los temas tratados reforzaron nuestro camino y la acogida que debemos tener con los hermanos en todo momento, para estar a su servicio. Cercanía, mirar siempre al otro con la humidad y sencillez que tendría el Señor; la preocupación por el pobre para brindarle nuestra acogida con fraternidad y hospitalidad, son cualidades que debemos tener como diáconos para cumplir correctamente nuestro compromiso”.
Max Perret, quien coordinó esta instancia, agradeció el retiro y destacó algo que expresó el orador en uno de los primeros temas. “Nos señaló que debíamos ser diáconos-abuelos, es decir, ser más empáticos, cercanos, solidarios y querendones con las personas, para escucharlas y asistirlas en lo que pidan. Fue un llamado a discernir nuestro servicio pastoral y lograr un balance entre el ser y el hacer”.
Acompañó durante todo el día el Obispo Auxiliar de Concepción Monseñor Oscar García, quien presidió la Santa Misa animando y motivando a los diáconos en su servicio. Durante la Eucaristía, compartieron su testimonio sobre el retiro los hermanos Julio Lobos, Manuel Maldonado y Enrique Silva.