El fracaso: salir de la vergüenza para crecer

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Publicado el: 30 noviembre, 2022

«El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación”. Esta frase es del escritor Milan Kundera, en su libro “La insoportable levedad del ser”. En ella se refleja que el ensayo y el error son la vida misma. No hay forma de saber qué decisión es la mejor, ni de volver atrás. Y por ello, fracasar es parte del camino.

Sin embargo, siendo algo tan propio de la existencia de toda persona, la sociedad y su historia nos han hecho aprender el fracaso como si se tratara de una mancha para llevar con frustración o vergüenza. ¿No sería mejor corregir esa mirada por otra más amable -y coherente- con la vida?

“No hay nada que aprender del éxito”

El éxito está muy presente en las redes sociales, y en ellos, el mundo del emprendimiento tiene a sus íconos mundiales: Steve Jobs, Elon Musk, Mark Zuckerberg, o creadores de aplicaciones. Un aura de “glamour” rodea a estos líderes de opinión, como explica el académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Jorge Espinoza, y a quienes define como “empresarios que nos cayeron bien”, a diferencia de aquellos de décadas anteriores. “Sin duda han contribuido al desarrollo económico, pero son ‘improbables’. Son un caso en millones de personas”, indica.

Esto implica que el sueño de emprender, como cualquier sueño en la vida, tiene altas probabilidades de fracasar. ¿Qué hacer entonces?

El fracaso, dice la psicóloga Carla Soto-Aguilar, es la constatación de un resultado distinto al que esperaba. “Tengo la idea de algo, que va a resultar de cierta forma deseada, y cuando eso no ocurre, es negativo o adverso. Culturalmente se ha dotado al fracaso o al error de una serie de sentimientos negativos, como algo no deseable, pero desde una perspectiva más positiva, no existe el éxito o el acabado de una tarea muy exitosa sin que se hayan producido sucesivos ensayos que van perfeccionando aquello” explica. No obstante, cuando lo que ocurre no es positivo, asociamos a esos resultados sentimientos de vergüenza, abatimiento o desmotivación. “Lejos de ahí es donde las personas tenemos que relacionarnos con el logro. David Bowie dijo ‘No hay nada que aprender del éxito’. si quieres positivar las experiencias asociadas al logro, se debe resaltar que cuando vuelves sobre algo que no ha ocurrido, educas en persistencia, orientación al proceso, en vez que solo orientación al logro, que muchas veces podría llevar a malas prácticas solo con el objetivo de mostrar resultados, a cualquier costo”.

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