En tiempos de violencia y guerra ¿Dónde está Dios?

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Publicado el: 18 marzo, 2022

El dilema sobre la existencia del mal en el mundo, fue el eje central del coloquio «En tiempos de violencia y guerra, ¿dónde está Dios?», que convocó el Arzobispo de Concepción y Gran Canciller de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, Monseñor Fernando Chomali,  a través de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio, y que fue realizada en la Sala de Exposiciones del Campus San Andrés.

La actividad se transmitió también a través de Facebook y Youtube de @ucscconcepcion y  las redes sociales del Arzobispado, contando también con la participación del académico de la Facultad de Estudios Teológicos y Filosofía, Dr. Arturo Bravo, quien dio inicio a la exposición, contextualizando el tema desde la perspectiva bíblico-teológica, refiriéndose a la existencia del mal, su origen y el dilema que muchos creyentes se han planteado respecto a cómo eliminarle, o cómo Dios podría o no hacerlo.

«El mal nos afecta todos, sin distinción. Ante este problema se han dado muchas respuestas y la religión ha sido una de ellas», detalló, citando a diversos autores y también distintos pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento. El Dr. Bravo recalcó que respuesta ante la cuestión sobre porqué existe el mal y como hacerle frente, se encuentra «en Jesús crucificado. Dios ha descendido al infierno del sufrimiento, y sufre con nosotros, pero no sucumbe ante el sufrimiento y la muerte, por medio de la resurrección».

Le prosiguió en el análisis Monseñor Fernando Chomali, quien agradeció la acogida de la Universidad para efectuar su iniciativa de dialogar sobre este tema.: «Vemos lo que pasa desde fuera, como si fuera otra humanidad, y no nos preguntamos cómo vivimos aquello”, agregando que el mal es un tema que está en el corazón de la Teología y el Catecismo de la Iglesia Católica. “Somos muchas las personas que vivimos la fe en la oscuridad, y es puesta a prueba”. Citando diversos textos de la literatura y de la Iglesia, indicó como ejemplo del análisis de la fe y el mal, la conversación de los hermanos Karamasov, en el libro del mismo título, del escritor Fiódor Dostoyevski.

Refiriéndose al Catecismo, indicó que en ese texto se hace referencia a la aparente impotencia de Dios ante el mal, y se habla de un misterio que tiene que ser conocido a través de la revelación. Esta revelación requiere la fe, por lo tanto, indicó “es muy difícil comprender el mal como un misterio, desde una postura de no creyente”.

Citando a la filósofa Edith Stein, el Arzobispo formuló algunas preguntas que plantea la autora «¿Qué podemos hacer para oponernos al mal?» a la que se suma una cuestión que rompe las posibilidades «¿Quién expiará?: aquellos que no permitirán que las heridas abiertas por el odio, provoquen el nacimiento de un nuevo odio». Para el Gran Canciller, somos agentes de paz, y reivindicó la tarea de la Iglesia de ser promotora de paz, de no devolver mal por mal, de hacer siempre el bien, y de sufrir por los sufrimientos que tuvo Jesucristo, y que vemos en los niños, mujeres y hombres que sufren.

Fuente: UCSC

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