Este martes 18 de marzo, se llevó a cabo el primer encuentro del año de los Equipos Directivos de Colegios de Iglesia de la Arquidiócesis de Concepción, una instancia de reflexión y orientación pastoral que reunió a representantes de diversas comunidades educativas. La jornada se enfocó en la importancia de la esperanza en la educación y en los desafíos pastorales que marcarán el camino de este 2025.
La jornada comenzó con la participación del Arzobispo de Concepción, Monseñor Sergio Pérez de Arce SS.CC., quien reflexionó sobre la importancia de educar con esperanza en tiempos de incertidumbre. En su ipresentación, destacó el papel fundamental de las comunidades educativas como espacios de construcción y fraternidad, llamados a sembrar esperanza en medio de una cultura que muchas veces se ve afectada por la crisis y el desánimo.
“Vivimos tiempos complejos, una cultura en crisis donde muchas veces prima la desesperanza. Sin embargo, en medio de ello, las comunidades educativas son un signo de esperanza, construyen en lugar de destruir. Educar con esperanza significa cultivar la comunión, el servicio generoso y la confianza en Dios”, expresó el Arzobispo.
Además, compartió las orientaciones pastorales que guiarán el camino de la arquidiócesis en este 2025, haciendo especial énfasis en la renovación de la catequesis en los colegios católicos, subrayando que este proceso debe ser bíblico, cristocéntrico, comunitario, mistagógico y misionero.
En este sentido, destacó que la catequesis en los colegios debe ser un camino de encuentro real con Cristo y la comunidad, evitando que sea solo un requisito formativo.“La catequesis debe ser un camino de encuentro con Cristo y con la Iglesia. No puede reducirse a un curso más dentro del colegio. Es clave que esté conectada con la comunidad eclesial, con la liturgia, con la experiencia de fe. No basta con aprender conceptos, necesitamos que los niños y jóvenes vivan su fe en comunidad”, enfatizó.
Posterioirmente, el Pbro. Pablo Leiva, Vicario Pastoral, recordó que el Año Jubilar 2025 es una oportunidad para renovar la fe y vivir con esperanza el camino evangelizador en las comunidades educativas.
“El Jubileo es una invitación a fortalecer nuestra vocación evangelizadora y ser signos vivos del amor de Dios en nuestras comunidades educativas”, expresó. Además, destacó los ocho signos de esperanza que la Iglesia está llamada a encarnar en este tiempo jubilar: la paz, la justicia, el diálogo, la cercanía a los pobres, la solidaridad con los más vulnerables, el respeto por la creación, la unidad y la alegría del Evangelio.
Por su parte, Adriana Fernández, delegada episcopal para la Educación, enfatizó que este año pastoral está marcado por la invitación del Papa Francisco a caminar en sinodalidad y esperanza.
“El mensaje del Santo Padre nos invita a ser peregrinos de esperanza. Queremos acompañarnos en los desafíos, pero también descubrir las oportunidades que tenemos para evangelizar en el ámbito educativo”, señaló.
Con esta jornada, los equipos directivos de los Colegios de Iglesia inician el año pastoral con una visión clara de los desafíos y compromisos que asumirán en sus comunidades, promoviendo una educación basada en la esperanza, la comunión y la misión evangelizadora.