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Familia Franciscana celebró el VIII Centenario de los Estigmas de San Francisco

Publicado el: 22 Agosto, 2024

Franciscanos de las regiones del Maule, Ñuble y Biobío se reunieron el sábado 17 de agosto en el Colegio Sagrados Corazones de Hualpén para celebrar el VIII Centenario de los Estigmas de San Francisco

En este encuentro participaron cerca de 500 personas pertenecientes a las fraternidades OFS, Laicos Capuchinos, fraternidades JUFRA y miembros de la Orden de Frailes Menores, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, de la Orden de Frailes Menores Conventuales y terciarios capuchinos. 

En esta instancia, reflexionaron acerca del don de los estigmas de San Francisco de Asís, guiados por los hermanos Julio Campos O.F.M. y Marcos Peña O.F.M., pertenecientes a la fraternidad de Parral. 

De acuerdo a lo señalado por los Franciscanos, “los asistentes a este encuentro fueron invitados a mirar los estigmas que vivimos en el mundo, en el país, en nuestros barrios, en las comunidades parroquiales y a nivel personal. Y cómo Dios nos invita a sanar esas heridas con una vida orante y entregada al servicio de los demás”. 

Este encuentro finalizó con la celebración de la Santa Misa, que fue presidida por el arzobispo de Concepción, monseñor Sergio Pérez de Arce SS.CC., quien inició su homilía expresando su gratitud a la Familia Franciscana por el servicio y la obra que realizan en la Iglesia. 

Luego, sostuvo que “meditar sobre los estigmas no nos debiera dejar indemnes, sino que nos debe hacer pensar en nuestra vida cristiana, en nuestro amor, en nuestra entrega. No nos puede dejar igual” y agregó que “no podemos celebrar hoy día los estigmas de San Francisco, si no reconocemos las yagas, las heridas que hay en tantos hermanos nuestros a través del mundo entero”.

En ese contexto, hizo un llamado a tener presentes esas heridas y esas yagas de quienes hoy día sufren en medio de nuestro mundo, también cerca nuestro, en nuestras familias. Asimismo, invitó a mirar las propias yagas “como un camino para unirnos a Jesús, para recibir su salvación, para que Él nos sane, y también para recibir su gracia que nos ayuda siempre en el camino, en nuestras luchas”. 

Asimismo, llamó a pensar en las yagas de Cristo, que dio su vida por amor, y afirmó que “cuando San Francisco meditaba la pasión del Señor la veía sobre todo como un acto de profundo amor a la humanidad (…) y lo que quería era, de alguna manera, vivir ese amor que llevó a Cristo a entregarse. Entonces, pensar en los estigmas de Cristo, en la pasión de Cristo, no debe ser sólo algo que queda en la mente, sino que tiene que ser algo que nos lleve a decir: yo me quiero unir a Jesús para vivir cada día ese amor que Él tuvo, ese amor que lo llevó hasta el extremo de la cruz”

Respecto de los estigmas de San Francisco, monseñor Pérez de Arce enfatizó que no son un hecho aislado, que surgió de repente, sino que son una consecuencia de una vida que muestra el deseo de unirse y testimoniar a Jesús, una vida entera entregada al Evangelio

“Lo que a nosotros se nos pide es eso: vivir con consecuencia, con coherencia y con constancia este camino del Evangelio, a pesar de nuestros pecados y fragilidades (…) Tenemos que estar dispuestos a perder la vida, como dice el Evangelio (…) hay que entregar la vida para ganar la vida verdadera, para llegar a la plenitud de la vida, la plenitud del amor. Y eso es lo que se nos pide y no es nada de fácil, ni para ustedes ni para mí. Entonces, tenemos que pedirle al Señor que en cada situación que vive cada uno de nosotros, en la familia, en la comunidad cristiana, en la comunidad franciscana y en todas las cosas que vivimos y hacemos, estemos dispuestos a entregar nuestra vida (…) es decir, tener una actitud donde siempre prime el deseo de darme, de amar y no reclamar sólo derechos y pensar en mí, sino realmente estar pensando en cómo reflejo los sentimientos de Jesús”, destacó. 

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