Helia Varela Mora y su reencuentro con Jesús a través de la solidaridad

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Publicado el: 8 enero, 2021

Nació en 1974 en la ciudad de Concepción, 26 años de matrimonio y 2 hijos.

La vocación de servir a los más necesitados se ha cultivado en Helia desde que era pequeña. Su madre pertenecía a la parroquia Lourdes Concepción, en donde ella se desempeñaba como voluntaria para ir en ayuda de adultos mayores. La acción social y el ejemplo de una madre bondadosa fue lo que marcó gran parte de la infancia de Helia, al ver lo feliz que era su madre ayudando a los más necesitados fue algo que caló muy hondo en ella como persona.

A medida que fue creciendo, como ella relata, se alejó de los caminos del señor. No obstante, de igual manera continuaba mostrando su don por ayudar de distintas maneras, como por ejemplo: visitar hogares de ancianos, en compañía de su profesora de religión de su liceo. Años más tarde, se reintegró a la parroquia, pero esta vez se unió a la comunidad Juan Pablo II. Este fue el lugar en donde ella pudo notar la pasión y entusiasmo hacia el trabajo que realizaba. Fue en ese momento, donde ella escuchó el llamado de Jesús para reencontrarse nuevamente con él y seguir su camino.

Actualmente, Helia pertenece a la Pastoral Social de la Parroquia Lourdes que está a cargo del Comedor fraterno Amadeo Luco, desempeñando junto a su grupo de trabajo la tarea de entregar alimentos a diario a los más necesitados del sector de Pedro de Valdivia. Un grupo de trabajo, que ha sido fundamental para mantener en pie esta labor, a pesar de las dificultades que conlleva trabajar durante una pandemia.

El apoyo de su familia ha sido muy importante para ella. Ya que muchas veces, debió retirarse de actividades familiares por ir a colaborar al comedor solidario. Sin embargo, Helia es feliz ayudando a todo aquel que lo necesite, y su familia así lo siente.

El don de escuchar es una de las virtudes que la caracterizan y justamente ese don es lo que le ha permitido generar un lazo de confianza con los más necesitados, haciéndolos sentir importantes y acompañados en todo momento.

«Miren a los demás con los ojos de Jesús, ver en el otro a Jesús. La vida es una, aprovéchenla dando el máximo de cada uno a otro y serán felices, viendo felices a otros. Y cuando el camino esté pesado, siempre apóyense en Dios, él nos ama y no nos deja solos jamás», dijo Helia Varela Mora.

 

 

 

 

 

 

 

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