Desde hace más de un mes, la Parroquia Santa Cecilia de Talcahuano cuenta con una intérprete de lengua de señas en la Misa dominical.
Se trata de Violeta Aguayo, quien presta este servicio de manera voluntaria. Y cuando ella no puede asistir, el coro igualmente canta apoyado con lengua de señas las canciones principales.
Viviana Clavero, quien es feligrés de la comunidad, relató que esta iniciativa surgió de la conversación acerca de la “inclusión e integración, ya que en el grupo de Animación Litúrgica hay personas con TDA, deficiencia cognitiva, etc”.
Entre las personas en situación de discapacidad de origen auditivo que asisten a la Parroquia Santa Cecilia se encuentra Elizabeth, quien acude junto a su esposo, que también es sordo.
Mediante lenguaje de señas, Elizabeth afirmó que le gusta ir a Misa y destacó la importancia de tener intérprete, que es algo con lo que no se ha encontrado en otras comunidades parroquiales.
Reconoce que no le gusta ir a la Santa Misa cuando no hay un intérprete de lengua de señas, ya que le cuesta entender: “Me siento católica, pero no siempre tengo acceso a la Misa”.
Esta iniciativa se suma a otras realizadas en la Arquidiócesis de Concepción, como la Catequesis Inclusiva en la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de San Pedro de la Paz, motivadas por las palabras del Papa Francisco, quien recuerda constantemente que el Evangelio es para todos y, en la Carta Encíclica Fratelli Tutti, advierte que “muchas personas con discapacidad «sienten que existen sin pertenecer y sin participar». Hay todavía mucho «que les impide tener una ciudadanía plena». El objetivo no es sólo cuidarlos, sino «que participen activamente en la comunidad civil y eclesial. Es un camino exigente y también fatigoso, que contribuirá cada vez más a la formación de conciencias capaces de reconocer a cada individuo como una persona única e irrepetible»”.