La Pastoral Vocacional se encuentra realizando una intensa labor para crear conciencia en la Arquidiócesis de Concepción y fomentar una cultura vocacional amplia, pues “lo vocacional es responsabilidad de todos y el despertar y la ocupación por las vocaciones se cultiva con la oración perseverante y la vida de fe”.
Así lo explicaron los coordinadores arquidiocesanos de esta pastoral, Miguel Rocha y Luz Verónica Anguita, quienes relataron que han tomado contacto con la Vicaría para la Educación para que sacerdotes, religiosas y laicos del equipo puedan estar presentes en actividades vocacionales que se realicen en los colegios. Y han realizado gestiones con los encargados de pastoral en la universidades e institutos, “a fin de promover la animación y oración vocacional”.
Asimismo, han establecido contacto con los decanos de cada Decanato de la Arquidiócesis, “para disponer de agentes pastorales en las parroquias, con el objetivo de que realicen actividades de animación vocacional”, y también se han reunido con comunidades religiosas de claustro para pedir su oración por las vocaciones.
Además, animados a ser instrumentos del Señor, “ofreciendo nuestro testimonio y voz para escuchar la llamada divina”, han privilegiado y cultivado el encuentro con jóvenes en las actividades organizadas por la Arquidiócesis, a nivel de familias, parroquias y peregrinaciones. Una de estas instancias son las Misas semanales de la Vicaría Pastoral para la Juventud, de la cual dependen, ya que “el último martes del mes se reza especialmente por las vocaciones y se escucha un testimonio vocacional”.
También trabajan en la Pastoral de Pololos, entregando información y fomentando “espacios de conversación para que parejas de jóvenes puedan vivir su pololeo abiertos al mensaje y visión cristiana”. Y paralelamente se realizan las Jornadas de Discernimiento Vocacional, que son apoyadas por un equipo de sacerdotes, religiosas, laicos y el único seminarista de la Arquidiócesis, “quienes desde su compromiso eclesial y profesional hacen su aporte propio”.
“Es también tarea de este equipo pastoral crear las instancias de acogimiento, reflexión y oración que acompañan el proceso”, destacaron.
Miguel y Luz Verónica afirmaron que “las Jornadas Vocacionales pretenden crear espacios de discernimiento vocacional en la perspectiva de ayudar a los jóvenes para que en íntima comunidad de oración y reflexión descubran lo que el Señor quiere para sus vidas, escuchando y atendiendo a su llamada de amor”.
“Se trabaja para acompañar a quienes desean hacer un proceso de discernimiento consagrando su vida al Señor en una vocación religiosa o sacerdotal y ayudándolos a entender que la elección vocacional es lo que dará felicidad a sus vidas”, agregaron.
La Hermana María Teresa Gajardo, quien pertenece a la Congregación Hijas de San Pablo y forma parte del equipo de la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis, dijo que estas jornadas “están pensadas tanto para los varones como para las mujeres que se cuestionan el sentido de su vida”.
En ese sentido, explicó que “no hablamos de elección de carrera o profesión, sino más bien de ayudarlos a responder cuál es su vocación – misión. ¿A qué me llama Dios? Un llamado que puede concretarse en el matrimonio, vida religiosa, sacerdotal, laico consagrado o comprometido”.
Se trata, en definitiva, de “cómo responder concretamente al bautismo y también a este don recibido que es la vida. Por lo tanto, amerita que la respuesta sea en plena libertad y para ello debe ser una respuesta responsable”.
El Obispo Auxiliar y Rector del Seminario Metropolitano de Concepción, Monseñor Bernardo Álvarez, relató que se trata de un programa regular de la Arquidiócesis, ya que todos los años se generan instancias de discernimiento vocacional, que sólo durante la pandemia se realizaron de manera online.
En ese contexto, explicó que en el caso de las Jornadas Vocacionales Masculinas, “de manera me mensual acogemos a jóvenes o adultos que manifiestan algún grado de inquietud por profundizar, pero también discernir una posible vocación hacia el sacerdocio, principalmente para nuestro seminario o la Arquidiócesis de Concepción”.
“Por lo tanto, es una jornada abierta que se ha hecho este año, se invitó, hubo promoción y en estos momentos han perseverado cinco jóvenes, que durante estos meses han caminado junto al equipo vocacional para ir profundizando, a través de temáticas, su vocación”, señaló.
Estos encuentros comienzan con un momento de acogida, luego un tiempo de oración en la capilla del Seminario y posteriormente un desayuno. Después, existe un espacio dedicado a “recoger el mes”, en el sentido de cómo ha sido este mes de trabajo, vida vocacional o discernimiento, tras lo cual se aborda un tema.
Monseñor Bernardo detalló que “todos los meses hemos programado una línea temática que ayude a primero saber cómo discernir la vocación o qué es la vocación, para luego ir profundizando poco a poco en la vocación sacerdotal, sobre todo diocesana”.
Cada uno de estos encuentros han finalizado con la celebración de la Santa Misa y un almuerzo.
Si bien ya hay un grupo de trabajo que ha ido avanzando en este proceso, Monseñor Bernardo dijo que “siempre está la invitación para que quien tenga alguna inquietud vocacional pueda acercarse a la Pastoral Vocacional. Ese es el medio para establecer comunicación, después una entrevista más personal y luego ya pasar directamente a las jornadas, según sea el caso”.
En el caso de la jornadas femeninas, la Hermana María Teresa, señaló que “están pensadas para ayudar a discernir a las jóvenes en su búsqueda de sentido de vida, apoyándolas en sus decisiones por la vida consagrada y/o laical o matrimonial” y señaló que “en este servicio eclesial es muy importante el respeto por la persona y dar los elementos necesarios para que se pueda discernir y optar con plena libertad”.
“Hablamos de mucha gratuidad, porque son vocaciones para la Iglesia y está en juego su realización plena como ser humano en su búsqueda de Dios”, enfatizó.
Estos encuentros, que son preparados por un equipo de religiosas, cuentan con un “itinerario formativo que les permite a las jóvenes tener elementos suficientes para hacer este proceso de discernimiento. Para lo cual, a grandes rasgos, tenemos oración, un tema en cada jornada, Misa y sobre todo mucho diálogo”.
En ese sentido, dijo que “es dialogando cómo se logra conocer a las jóvenes y que ellas nos conozcan a nosotras. Lo importante es la interrelación, que se genere la confianza suficiente para una apertura donde se planteen los miedos, las dudas y sobre todo el temor a equivocarse, los cuestionamientos de si están llamadas a la vida consagrada o no”.
“Son esas grandes preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez, si sirvo para esto o no, y si bien no desaparecen totalmente, en estas conversaciones van saliendo a flote y se va caminando en este proceso de discernimiento, porque nadie descubre su vocación solo y nosotras estamos para ayudar a las jóvenes a descubrir su vocación”, destacó.
La Hermana María Teresa comentó que “hasta el momento hemos tenido respuesta y han participado varias jóvenes”, no obstante recalcó que “necesitamos el apoyo de los párrocos y agentes pastorales, con la oración y apoyo a las jóvenes, para que se sigan dando a conocer las jornadas”, que se realizan un sábado al mes en las dependencias del Hogar de las Hermanitas de los Pobres en Concepción.
Miguel Rocha y su esposa Luz Verónica animaron a los jóvenes de la Arquidiócesis a participar en las Jornadas Vocacionales, ya que ahí “encontrarán un espacio fraterno que les ayudará en comunidad a descubrir si Dios los llama a seguirlo en forma exclusiva y ser testigos de su amor”.
Mientras que la Hermana María Teresa los llamó a no tener temor ni vergüenza, a ser valientes y atreverse “ a dar el paso y buscar ayuda para discernir el sentido de su vida”, pues ante todo “lo que vale es la búsqueda y no quedarse con las dudas”.
En ese sentido, advirtió que participar en las jornadas vocacionales no significa ser ya aspirante a la vida religiosa, sino que implica estar en búsqueda, por lo que “no se pierde nada con participar o hablar con su párroco, diácono o una religiosa, sino que al contrario, van a ganar en libertad y responsabilidad, van a ganar en vida feliz”.
“Hay que ser valientes y apostar por una vida centrada en Cristo. Yo lo hice y mi párroco me ayudó, me puso en contacto con las religiosas de mi congregación. Hoy, porque me atreví, soy una mujer consagrada plena y feliz”, enfatizó.
Aquellos jóvenes interesados en participar en las Jornadas Vocacionales al sacerdocio o a la vida consagrada pueden contactarse con la Pastoral Vocacional al correo dpv@iglesiadeconcepcion.cl
Fuente: Revista Nuestra Iglesia