Los 12 años de Monseñor Chomali en la Arquidiócesis de Concepción

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Publicado el: 20 noviembre, 2023

“El Santo Padre lo ha nombrado Arzobispo de Santiago”. Con estas palabras y excusándose por no hacerlo en persona, el Nuncio Apostólico de Chile, Monseñor Alberto Ortega, le dio la noticia a Monseñor Fernando Chomali, quien hasta ese momento era el Arzobispo de Concepción.

Monseñor Chomali se había dado cuenta a las 18:18 horas del domingo 15 de octubre que tenía una llamada perdida de Monseñor Ortega, y lo llamó de vuelta pensando que se trataba de una de tantas llamadas para abordar materias de la vida de la Iglesia. Sin embargo, se dio cuenta de que estaba equivocado al notar el tono de emoción de su interlocutor. 

Quedó perplejo al recibir la noticia, pero respondió que si el Papa Francisco lo había nombrado Arzobispo de Santiago era porque lo conocía, así que aceptó. 

Tras recordarle que estaba bajo secreto pontificio hasta el 25 de octubre, día en que a las 12:00 horas de Roma (07:00 horas de Chile) se daría a conocer el nombramiento de manera oficial, le colgó. 

“Me puse a pensar muchas cosas. Además, las emociones se agolparon en mi mente y en mi corazón. Me acordé de cuando ingresé al Seminario el año 84 y la vida de la Iglesia de ese momento y los tiempos que corren ahora. Me daba cierta tristeza dejar Concepción, porque 12 años intensamente vividos me han marcado la vida”, relata Monseñor Fernando. 

No obstante, enfatiza que tiene mucha paz, pues “dije sí a la voluntad de Dios y estoy dispuesto a asumir la tarea pastoral que me pedía la Iglesia”. 

Papa Francisco

En medio de la emoción por la noticia, Monseñor Fernando comenzó a recordar con insistencia algunas de las frases que ha escrito el Papa Francisco en estos tiempos y que considera que lo han marcado mucho. Sobre todo las cartas que le escribió a los obispos chilenos y al Pueblo de Dios. 

Además, le llamó mucho la atención “que se fijara en mí, pese a que le pedí la renuncia tres veces. La primera vez fue el año 2018 con todos los obispos, luego el 2019 con una carta muy sentida de lo que significaba ser obispo en estas circunstancias y después, de manera personal. Estaba pasando por un momento de mucha tristeza por todo lo que estaba ocurriendo en la Iglesia. Recuerdo que en esa reunión, donde más de una lágrima me salió, me dijo: ‘Te agradezco tu sinceridad, te pido que sigas, que me ayudes’. Seguí”.

Pero esa no fue la primera ni la última vez que Monseñor Chomali se reunió con el Santo Padre, pues el encuentro más reciente fue en octubre de este 2023, cuando tuvo oportunidad de entregarle una copia del documental de su autoría: “Miércoles 15.30 Memorias de una Ausencia”. 

Por terceros se enteró de que al Papa le había llegado la terna de posibles arzobispos para Santiago y cuando se reunieron, “después de 30 minutos de conversación me dice: ‘Quédate un momento, ahora yo quiero hacerte preguntas’. Me dijo que tenía que nombrar al Arzobispo de Santiago y que le diera nombres. Yo le di el nombre de dos que me parecían muy idóneos”

Tras esa conversación, Monseñor Fernando recuerda que se fue “tranquilo y sereno”. 

12 años en Concepción

La mañana del 25 de octubre la Arquidiócesis de Concepción se despertó con la noticia de que Monseñor Fernando Chomali había sido nombrado Arzobispo de Santiago, luego de liderar la Iglesia local durante 12 años. 

Doce años que comenzaron el 28 de mayo de 2011 y si bien ya había pasado más de un año del terremoto de 2010, aún había mucho que reconstruir. A su llegada se encontró con “más de 50 templos destruidos, pero al mismo tiempo encontré una Iglesia con muchas ganas de reconstruir sus templos. Ahí me di cuenta de una Iglesia muy viva que ama sus templos. La comunidad en Concepción es muy madura y quiere mucho sus templos, pero sobre todo a sus sacerdotes. El trabajo que hicieron para conseguir recursos fue titánico”. 

La Iglesia de Concepción tiene una larga tradición en materia de colaboración efectiva en la resolución de conflictos. Recién llegado a la arquidiócesis, Monseñor Fernando trabajó intensamente para destrabar la huelga de hambre de cuatro comuneros mapuche: “Fue una experiencia muy intensa donde comprendí la urgencia de poner un énfasis mayor como sociedad para reconocer a pleno título al pueblo mapuche, con su cultura y su modo de comprender el mundo. Es doloroso ver la postergación de la que han sido objeto por años. Yo creo que es el tema social no resuelto más importante que tiene Chile. También recuerdo a los subcontratistas del Mall del Centro, que se subieron a una grúa para que les pagaran lo que les debían. Y así, un sinnúmero de situaciones de esa índole que han pasado por el Arzobispado para buscar una solución (ENAP, gremios varios,  etc)”. 

Sin embargo, reconoce que “todas esas cosas terminan en buenas declaraciones, pero que no calan en el problema de fondo que hay en Chile. Los pobres están desprotegidos, son ellos los que siempre pierden. He ahí una de las causas más palpables del deterioro social que estamos viviendo. Las personas ya no soportan más los abusos de cualquier tipo y buscan formas de revelarse. Es muy lamentable que la violencia sea una de esas formas, por cierto que no la comparto ni la avalo”. 

Entre las cosas que el Arzobispo destaca de estos 12 años en la Arquidiócesis de Concepción, se encuentra la creación de diversas vicarías: la Vicaría de la Zona de Arauco, la Vicaría para la Juventud, la Vicaría para la Educación y la Vicaría para el Servicio de la Niñez, que buscan “fortalecer el trabajo con la juventud de la Arquidiócesis y también fortalecer la zona de Arauco, que tiene una estructura propia que merecía una especial atención”. 

Además, resalta el hecho de que las vicarías “están bajo la responsabilidad de delegadas episcopales mujeres y una bajo la tuición de un matrimonio. Hemos hecho un esfuerzo grande para que la mujer tenga una participación real en la vida de la Iglesia. De hecho participan del Consejo de Gobierno con voz y voto. Lo mismo hemos hecho en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, con una prorrectora, vicerrectora y varias decanas. En nuestros colegios pasa lo mismo. Esto ha sido un factor que ha enriquecido la vida de la Iglesia de Concepción y nos ha permitido a los obispos y sacerdotes centrarnos más en nuestra labor de santificación y de enseñanza de la Palabra de Dios”. 

“En Concepción se nota una Iglesia donde se respeta y se quiere mucho a sus sacerdotes, pero que avanza en terminar con el clericalismo que tanto mal nos ha hecho”, añade. 

Es así que en 2013 se inició un Sínodo Arquidiocesano, “que implicó muchas consultas y mucho diálogo. Allí se vieron las fortalezas y las debilidades de la acción pastoral que redunda en menos interés en participar en la Iglesia y sobre todo de parte de los jóvenes. Nos propusimos firmemente crecer en mayor profundidad espiritual, en fraternidad y solidaridad. Además vimos la necesidad de reforzar la presencia arquidiocesana en los medios digitales y generar mayores plataformas de contacto con las personas. Fue notable ver cómo las personas valoran la Iglesia y su dimensión espiritual por sobre cualquier otra consideración”. 

Monseñor Chomali valora que existe “un presbiterio de gran vocación y entrega, que vive día a día de manera alegre y abnegada el sacerdocio y no exento de dificultades. He sido testigo de cuánto los quieren y la alegría que produjo que dos obispos auxiliares salieran del clero diocesano fue inmensa. Estoy muy agradecido de ellos, de los diáconos y religiosas, que de manera generosa y silenciosa muestran el rostro de Cristo y su mensaje”. Sin embargo, reconoce que al igual que en el resto del país, en América Latina y Europa, la Arquidiócesis de Concepción está viviendo una “crisis vocacional de proporciones”. 

Es en medio de esta crisis que deja la Arquidiócesis, en un momento en que sólo hay un seminarista y cada vez menos sacerdotes: “Algunos han fallecido, otros han dejado el ministerio y algunos han sido expulsados del sacerdocio por ser hallados culpables de abuso. Es un tema muy doloroso dado que los feligreses perciben la carencia de sacerdotes. Con las comunidades religiosas pasa lo mismo (…)Esto nos debe hacer reflexionar mucho acerca de porqué los jóvenes no ingresan a los seminarios y algunos sacerdotes jóvenes dejan el ministerio. Los abusos influyeron, sin duda, pero el asunto es mucho más profundo. A los jóvenes no les dice mucho la Iglesia como respuesta a sus preguntas, por un lado. Y por otro, muchos creen que se bastan a sí mismos y se sienten cómodos con lo que les ofrece el mundo en término de logros humanos”. 

Respecto del tema de los abusos, Monseñor Chomali destaca que “desde el año 2018 tenemos un equipo muy competente de laicos, básicamente, en el Consejo de Prevención de Abusos, de recepción de denuncias. Hemos capacitado a miles de personas en estas materias en la Arquidiócesis y seguiremos en esa línea. Además, hemos ido mejorando la forma en llevar adelante los procesos que son tremendamente dolorosos, pero muy necesarios. Somos unos convencidos de que no hay espacio para los abusos tanto en quien ejerce el ministerio sacerdotal, como en quien ejerce cualquier apostolado en la vida de la Iglesia”. 

“Hoy podemos decir que los espacios al interior de la Iglesia son seguros. Y de eso estamos muy orgullosos como Arquidiócesis”, enfatiza. 

Obras sociales

Monseñor Fernando Chomali afirma que la Arquidiócesis de Concepción es “reconocida por su magnífica presencia en medio de las personas más pobres y vulnerables”. Y durante estos 12 años son muchas las instancias que se han fortalecido y proyectos que se han levantado. 

“Se ha mejorado con fuerza el servicio que presta la Fundación Ciudad del Niño, que atiende a más de 1.500 niños que llegan a los tribunales de familia, así como la presencia de la Pastoral Social en todas las parroquias. En la Arquidiócesis de Concepción no hay una parroquia que no tenga una acción social con los más necesitados, sean personas vulnerables, migrantes, adultos mayores. Creo que esa es la mayor riqueza de la Iglesia y la reconocen creyentes y no creyentes”, detalla. 

A esto se ha sumado “una residencia para jóvenes universitarios de la Provincia de Arauco, una lavandería donde trabajan 18 jóvenes con Síndrome de Down, que se ha ganado muchos reconocimientos. También una cafetería y un invernadero, donde trabajan personas con Síndrome de Down, una residencia para familiares de personas internadas en el Hospital Regional que vienen de fuera de Concepción, una fábrica de ornamentos litúrgicos que da trabajo a mujeres con serios problemas sociales, y durante tres años tuvimos el Albergue Móvil en la Catedral de Concepción dando alojamiento, comida, baños y afectos a personas en situación de calle. Todo ello se ha hecho con un esfuerzo muy grande de parte de la Iglesia, movidos por la certeza de que es el camino trazado para la Iglesia de este tiempo. Una clara vocación de servicio hacia los más pobres”. 

Dentro de toda la acción social de la Iglesia en la zona, lo que más emociona y enorgullece a Monseñor Fernando es que “la Arquidiócesis de Concepción ha logrado que 30 jóvenes con Síndrome de Down estén completamente insertados en el mundo laboral, contentos y con un salario digno”

Nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones para evangelizar

Una de las primeras cosas que realizó Monseñor Fernando Chomali cuando llegó a Concepción fue una exposición fotográfica, que se llamó “Dios anda por estos lados, yo lo he visto” y que fue exhibida en la Cárcel de Concepción. Y a lo largo de estos 12 años no ha sido la única. 

Monseñor Chomali atribuye esto al “espíritu misionero que el Señor me ha regalado” y que lo ha hecho “emprender nuevos caminos para llevar el Evangelio y la enseñanza de la Iglesia a través de expresiones artísticas”

Es así que además de las exposiciones fotográficas “también he presentado dos obras de teatro, abordando dilemas éticos, y que fueron ampliamente presentadas en la Región del Biobío y fuera de ella. Las obras se llaman ‘Hombre por catálogo’ y ‘Al final’. También escribí un libro de poemas titulado ‘Desde la plaza al Alma’ y varias exposiciones de pinturas de tipo abstracta, que han sido vendidas en su mayoría para financiar los 60 comedores que tuvimos durante la pandemia”. 

“En el ámbito de los medios de comunicación social, desde hace 12 años circula ‘Diálogo’, un periódico mensual de orden cultural y además un programa de televisión semanal del mismo nombre en Canal 9 Bío Bío Televisión, donde se abordan temas de interés general”, relata. 

A todo lo anterior se suma que recientemente, en el contexto de los 50 años del Golpe de Estado, Monseñor Chomali dirigió un documental de 40 minutos acerca de los familiares de detenidos desaparecidos de Concepción. Este documental ha sido visto por personas muy diversas e incluso llegó a manos del Papa Francisco, y será exhibido en Australia e Italia próximamente. 

Tristeza y alegría

Han sido 12 años intensos los vividos por Monseñor Chomali como Arzobispo de Concepción y aunque está triste por dejar la Arquidiócesis, lo alegra volver a la Arquidiócesis de Santiago: “Estoy profundamente emocionado de volver a la arquidiócesis que me bautizó y me regaló el orden sacerdotal y episcopal”.

En ese contexto, afirma que espera “seguir siendo siempre yo, con mis virtudes y mis defectos, no pretendo imitar a nadie ni nada que se le parezca y menos pretender ceñirme a lo que algunos creen que sería el perfil del Arzobispo de Santiago. Así me llamó el Papa y espero seguir siendo el que he sido toda mi vida”. 

Es así que Monseñor Fernando, en un escrito dirigido a la Iglesia de Santiago, asegura que lo anima “el deseo de servir, de descubrir los dones de cada sacerdote, religiosa, diácono y laico para ayudarlos a ponerlos al servicio de la eximia misión de anunciar a Jesucristo”. 

Y expresa su intención de ofrecer, con entusiasmo y ardor misionero, los dones y el carisma que Dios le ha regalado, agregando que “frente a esta nueva y exigente tarea pastoral pongo delante del Señor toda mi vida y todo mi ser. Espero con sincero corazón hacer siempre la voluntad de Dios tal como lo hizo la Santísima Virgen María. Les pido que recen por mí y por el Papa Francisco”.

 Fuente: Revista Nuestra Iglesia

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