Matrimonio francés lleva casi un año sirviendo en Parroquia de Curanilahue

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Publicado el: 14 diciembre, 2021

Un matrimonio francés llegó en enero para servir en la Iglesia de Concepción y fue destinado a la Parroquia San José de Curanilahue. Se trata de Anne-Sophie y Louis De Château-Thierry, ambos de 24 años, quienes afirman que fue una llamada de Dios y que “no hemos elegido la misión, la misión nos ha elegido a nosotros”. 

Louis relató que durante la cuarentena debido a la pandemia de covid-19 sintieron el deseo de ponerse al servicio de una misión de la Iglesia. Fue así que se acercaron a la ONG Fidesco, para conocer cómo funcionaba y saber si era lo adecuado para ellos. 

Tras pasar por el proceso, que involucra algunos retiros para hacer un discernimiento, “nos dimos cuenta de que de verdad estaba en nuestro corazón, como un deseo fuerte, una llamada a dar dos años de nuestra vida”

En ese contexto, Anne-Sophie manifestó que si bien pudieron haber hecho una misión humanitaria, “con Dios es diferente, porque hay una dimensión más profunda de servicio al otro, de servicio al prójimo” y por eso para ellos es importante “ir con la Iglesia en misión, para servir y ayudar lo mejor que podemos”. 

Anne-Sophie y Louis están colaborando en un centro de rehabilitación que se creó en Curanilahue para las personas con problemas de adicciones. Él es el director del centro y ella es la coordinadora. 

Tras llegar, junto al Padre Pablo Leiva “fundamos la Casa de Acogida Fratelli Tutti, que es un lugar para todos y todas, pero especialmente para las personas en situación de calle, de extrema pobreza, adicciones y también para migrantes”. 

Esta casa de acogida es una obra de la Parroquia San José y del centro de rehabilitación Renace-Curanilahue. De acuerdo a lo señalado en su sitio web, es una respuesta a la llamada del Papa Francisco en su encíclica Fratelli Tutti, donde “nos invita a salir de nuestra indiferencia, para ir al encuentro del pobre, del que no tiene nada, y a verlo con la mirada del amor”.

Sobre esta experiencia, Louis afirmó que se dieron cuenta de que han recibido mucho más de lo que han dado. “Es una oportunidad, una suerte muy grande que tenemos, porque creo que volveremos a Francia cambiados”, afirmó. 

Su esposa coincidió señalando que les ha servido para madurar y que “también como matrimonio es una experiencia fuerte”, porque se casaron hace dos años y esta experiencia los ha ayudado a fortalecer y sentar buenas bases para la vida y su matrimonio. “Trabajamos juntos, nos vemos cada día, todo el tiempo y también es una manera de aprender a tener paciencia, aprender hartas cosas sobre el otro y crecer”, expresó.

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