Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

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Publicado el: 15 octubre, 2021

El Papa Francisco, el pasado 22 de junio, dio un mensaje en ocasión de la primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las  Personas Mayores, evento que se celebró el 25 de julio. El lema de la Jornada fue “Yo estoy contigo todos los días”, con esto el Papa quiere reafirmar, primero, que el Señor está siempre presente de modo especial en la etapa de ancianidad, por medio de su Palabra y de sus mensajeros “los ángeles”, representados en el gesto bondadoso de cada uno de nosotros hacia ellos; segundo, el Santo Padre busca iluminar la vocación de los ancianos. 

En su calidad de Obispo de Roma y de anciano, comenzó su discurso recordando que el Señor y toda la Iglesia está acompañando a los adultos mayores y entregando la fortaleza frente a los difíciles momentos que les ha tocado vivir producto de la Pandemia, pues tuvieron que padecer enfermedades, soledad y pérdidas de sus seres queridos. Todas estas experiencias extremas dejan huellas inconsolables de dolor que solo la fe las puede aplacar.

Dice el Santo Padre recuerda que “El Señor sigue enviándonos ángeles para consolar nuestra soledad y repetirnos: “Yo estoy contigo todos los días”, Él comprende lo que nos pasa y lo que sentimos.

Para representar este profundo sentir la Jornada tomó como logotipo una pintura de Giotto di Bondone, en la que está plasmada la escena de la visita de los ángeles a San Joaquín el abuelo de Jesús, quien según una tradición él fue calificado como “inútil” por el hecho de no tener hijos. Ante esta situación los ángeles visitan y consuelan a Joaquín, como expresión de la bendición de Dios.  Como Joaquín fue favorecido por Dios por medio de sus ángeles, el papa afirma que “Cada anciano, cada abuela, cada persona mayor —sobre todo los que están más solos— reciba la visita de un ángel!”. 

Actualmente los ángeles, como mensajeros de Dios, están presentes junto a los ancianos por medio de los cuidados, caricias y abrazos, de los niños, familiares y la sociedad en general. El Santo Padre quiere Invitar a que estos gestos se multipliquen para que ningún adulto mayor se sienta solo y alejado de los cuidados acompañados de bondad. 

También, el Santo Padre señala que el Señor está presente a través de su Palabra. Con cada historia que se relata en la escritura está la representación de la de la Gracia del Señor y que a la vez, está el significado de lo que Él quiere para nosotros. 

El santo Padre resalta que la edad de jubilación no es impedimento para comprender los designios del Señor y que es él un ejemplo de aquello, pues fue llamado en esa etapa para ser Obispo de Roma.

Ante la actual situación el Santo Padre, nos invita a sacar lecciones de la crisis sanitaria que estamos viviendo y llama a tomar conciencia respecto de la negligencia que sufrieron nuestros ancianos porque no fuimos capaces de proveer los cuidados básicos para la protección que ellos se merecen. Además, advierte que vivimos todos interconectados y, que por tanto, debemos descubrir que nos necesitamos y nos debemos mutuamente para hacer de una sociedad más humana y fraterna. 

Un aspecto relevante del mensaje del Papa es el llamado a incluir a todos desde una alianza intergeneracional para un mundo mejor, en ella los ancianos son “pieza clave en el desarrollo de un mundo mejor, su memoria dice el Papa “puede ayudar a construir un mundo más humano, más acogedor. Pero sin la memoria no se puede construir; sin cimientos nunca construirás una casa. Nunca. Y los cimientos de la vida son la memoria”

El anciano con su experiencia de vida es entonces memoria y testimonio de buenos y malos momentos, su presencia es la esperanza de sobrevivencia a las tormentas, en cuanto a salir renovado de las crisis. Francisco impulsa a recordar como han conseguido salir de ellas y les dice: “Aprende también de aquella experiencia para salir ahora de esta”. 

Francisco termina su mensaje haciendo un llamado para que nos repitamos unos a otros las palabras de consuelo que nos entrega el Señor, “Yo estoy contigo todos los días”, además nos da ánimo y nos bendice.  

Autora: Cristina Durán, académica Facultad Estudios Teológicos y Filosofía.

 

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