Monseñor Chomali expone su lado poético en «Desde la plaza del alma»

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Publicado el: 23 junio, 2019

Diario El Sur de Concepción, en su edición de este domingo 23 de junio publicó una entrevista a monseñor Fernando Chomali, Arzobispo de Concepción, quien presentará su primer libro de poesías. A continuación, el texto completo de la publicación.

Las palabras de Fernando Chomali (62), arzobispo de Concepción desde 2011, parecieran toparse con las ideas expresadas por el teórico Walter Benjamin en su fundamental ensayo «La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica», publicado en 1935. Esto ocurre, cuando monseñor plantea que «estamos tan ocupados con la dimensión técnica de la vida, que nos hemos olvidado de la dimensión ética y, como consecuencia, de la estética».

El aura perdida del primero en la obra de arte, se torna en el religioso en una cuestión de carácter social, un tiempo donde detenerse un rato, parece imposible.

A través del arte, y consciente de que no es un artista, Chomali busca hacerle frente a ese «imposible» del siglo XXI y, en este caso, ponerle pausa a través de la poesía.

Con un plan estético trazado, lo suyo -dice- va por el lado de querer embellecer el mundo, incluso, sin contar con una preparación formal en el ámbito de las letras como experiencia literaria y poética.

Igualmente se atrevió a practicar el verso de manera libre, dándole forma a «Desde la plaza del alma», su primer libro de poesía, que se presentará este jueves de manera privada.

Con un total de 151 poemas diferentes, Chomali cuenta que embarcarse en una aventura editorial de estas características es una experiencia completamente distinta a sus libros anteriores -desde bioética hasta economía y sociedad en el pensamiento del Papa Francisco- surgidos a partir del conocimiento adquirido en el tiempo a través de la razón. «Este libro surge del corazón, de lo que he vivido como persona, involucrando sobre todo las emociones, los sentimientos y los pensamientos que surgen en la oración y la soledad», sostiene, quien entre 2006 y 2011 fue obispo auxiliar de Santiago.

– Toda poesía tiene una dimensión religiosa por cuanto se pretende a través de las palabras trascender el horizonte espacio-temporal. También la poesía tiene una dimensión filosófica por cuanto pretende esbozar respuestas a preguntas fundamentales de la existencia humana. Pretende alcanzar lo que las palabras no logran hacer, llegar a lo más profundo del ser humano. Eso es lo que pretendí.

UN LECTOR DE AÑOS

El también ingeniero civil de la Pontificia U. Católica (1981), se considera un aficionado en el quehacer poético. «Lo que sí he leído mucho durante mi vida. Hay palabras, frases, poesías, ensayos y libros que han llegado a lo más profundo de mi existencia. En cierto sentido, me han marcado. Ello acontece, de modo especial, con la Biblia.

– Me conmueve la poesía de Neruda, que me acompaña desde niño. Huidobro, con su canto II de «Altazor» es insuperable. También me cautiva mucho Rafael de León, con su poema «Me lo contaron ayer». La poesía mística de San Juan de la Cruz. En narrativa los autores rusos y a Ernesto Sábato hay que leerlo. Herman Hesse me representa en cuanto al drama y la aventura de leer. La lectura es una buena camarada de ruta.

– Fueron muchas fuentes, pero la más próxima es, sin duda, la impotencia que se vive frente a tantas preguntas no contestadas y frente a tantos dramas humanos frente a los cuales cerramos los ojos, o los convertimos en conversación de sobremesa. Los dolores de muchas personas no pueden ser tema de conversación, sino que de acción. Estamos viviendo un gris pragmatismo, como dice Benedicto XVI y una globalización de la indiferencia, como dice Francisco, que dan terror.

– En preguntas, en hacer ver las paradojas de la vida y, sobre todo, la hipocresía en la cual nos movemos, y a la cual nos hemos ido acostumbrando. Es un grito desgarrador de mayor humanidad, de más amor, más fraternidad. Esas preguntas también se las hago a Dios, presente y ausente a la vez.

«Podemos hacer del mundo un museo»

Con formación de ingeniero y sacerdote, Fernando Chomali nació en un ambiente donde se promovía la cultura. «La belleza en todas sus formas me fascina y alegra el corazón. Creo que todos los seres humanos con los talentos que Dios nos ha dado, podemos hacer del mundo un museo, lamentablemente estamos lejos de eso. Toda expresión artística busca embellecer el mundo y la vida, por ello es siempre un aporte», dice, quien en ámbitos artísticos suma dos obras de teatro, una exposición fotográfica y otra de pintura.

– Creo que el arte es capaz de sacar lo mejor de uno mismo. Es el modo de materializar el anhelo de belleza, bondad, verdad que hay en todo ser humano. Todo habitante del planeta tiene una dimensión artística en su corazón. Algunos se atreven a exponerlas y exponerse, otros no. Yo me he atrevido.

– Obviamente que sí, porque la cultura tiende a la inmediatez, a resultados más tangibles y palpables, y siempre se pregunta por la utilidad de las cosas antes de emprender. En ese sentido, el arte es todo lo contrario, es contemplación, es espera, es fracaso, es, en último término, exponerse a ser juzgado por otro. Además los resultados no son siempre tangibles.

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