Descubrir el amor personal e incondicional de Dios como fuente y motor para un amor concreto, comprometido y misericordioso hacia los más pobres y vulnerables, fue el propósito que reunió a representantes de los Movimientos y Nuevas Comunidades de nuestra Arquidiócesis, en un retiro vivido en el Santuario de Montahue. El lema fue “Te he amado” (Apoc 3,9), y el retiro se basó en la Exhortación Apostólica Dilexi te, del Santo Padre León XIV sobre el amor hacia los pobres.
Comenzó con una oración inicial dirigida por miembros del Movimiento Matrimonial Mundial. Luego, se vivió un tiempo de recogimiento y adoración al Santísimo Sacramento con apoyo musical del Movimiento de Schoenstatt. A continuación, correspondió la reflexión guiada por el Padre Pedro Gómez, inspirada en los recientes documentos papales. El asesor profundizó sobre el amor de Dios como fuente de toda existencia y vocación, la llamada a dar testimonio de ese amor en el mundo y la opción por los pobres como respuesta concreta y necesaria al amor recibido.
Posteriormente hubo un espacio de recogimiento personal, a través de la oración “Ámame tal como eres”. Este momento estuvo acompañado de preguntas que invitaban a reconocer el amor de Dios en la fragilidad y el llamado a amar desde una auténtica humanidad. El encuentro concluyó con la Misa, coincidiendo con la conmemoración del Santísimo Nombre de Jesús. La celebración se vivió con gratitud, recordando la filiación divina y la salvación que se encuentra en ese Nombre.
Según indicó Scarleth Pavez, coordinadora del departamento de Catequesis, Movimientos y Nuevas Comunidades, “durante el encuentro profundizamos en que el amor, manifestado plenamente en Cristo, es la fuerza que debe transformar nuestra mirada y nuestras acciones. El mensaje central que hemos recibido es que el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables, y este último tiene un rostro concreto que nos recuerda que la Iglesia está llamada a ser, ante todo, la Iglesia de las Bienaventuranzas que camina junto a los que sufren”.