Tras hacerse público el nombramiento del hasta ahora Obispo de Chillán y actual Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile, Monseñor Sergio Pérez de Arce como Arzobispo de Concepción, Monseñor Bernardo Álvarez y Monseñor Oscar García expresaron su alegría por el nombramiento.
El Administrador Diocesano y Obispo Auxiliar de Concepción, Monseñor Bernardo Álvarez, manifestó su agradecimiento a Dios, en nombre de la Arquidiócesis de Concepción, “por el importante nombramiento que hemos recibido, de don Sergio Pérez de Arce como nuestro nuevo Arzobispo. Damos gracias también al Papa Francisco y al Nuncio Apostólico, don Alberto Ortega, por su importante trabajo y decisión en favor de nuestra Iglesia de Concepción”.
“Estamos próximos a celebrar Pentecostés, por lo tanto pedimos al Señor que envíe su Espíritu sobre don Sergio, nuestro pastor, y también sobre toda nuestra Iglesia Arquidiocesana y que podamos ser la Iglesia que Dios espera para estos tiempos: una Iglesia sinodal, que se pone en camino, trabajando juntos”, enfatizó.
Asimismo, el Vicario Episcopal de Arauco y Obispo Auxiliar de Concepción, Monseñor Oscar García, agradeció a Dios “por el nuevo pastor” y señaló que “para mí es un regalo de Dios, un pastor con olor a oveja, un pastor cercano, dialogante, un pastor que es capaz de escuchar las alegrías y las tristezas de la gente y eso es sumamente importante”.
“Creo que es realmente una bendición, nos alegramos muchísimo. Y ponemos bajo el amparo de nuestra Madre Santísima su ministerio, su servicio, su entrega en la Arquidiócesis con toda su idiosincrasia y diversas realidades, algunas de ellas complejas. Pero sé que él es un hombre de ciencia, un hombre también muy espiritual, a quien el Señor le concederá las gracias para discernir y obrar conforme a su voluntad”, destacó.
Tanto Monseñor Álvarez como Monseñor García expresaron su disponibilidad a colaborar con el nuevo Arzobispo e invitaron a los sacerdotes, consagrados y a todo el Pueblo de Dios a prepararse con alegría y oración para recibir a nuestro nuevo pastor, y “que él se pueda sentir en casa y sentir nuestro apoyo, desde cada una de nuestras vocaciones específicas, como miembros y parte de esta Iglesia que camina junta en pos de que el Reino de Dios se haga más visible y los valores del Evangelio más preclaros con el testimonio de nuestra vida”.