Padre Bernardo Álvarez: «La tarea de promover las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa es de toda la Iglesia»

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Publicado el: 5 julio, 2021

El pasado 21 de junio de 2021, el Seminario Metropolitano de Concepción celebró su aniversario Nº453. En ese marco, el padre Bernardo Álvarez, rector de la institución, se refirió a la trascendencia del Seminario en la comunidad, a la reinvención y digitalización en tiempos de pandemia y a la importancia de mantener e incentivar las vocaciones sacerdotales:

Tras el aniversario Nº453 del Seminario Metropolitano de Concepción, ¿cómo podría definir su trascendencia en la comunidad con el paso de los años?

Es difícil definir la trascendencia en la comunidad de una institución de más de cuatro siglos, la tendencia general es definir la historia por los grandes hitos, los grandes personajes que han pasado, las obras memorables o monumentales. No obstante, la obra de Dios y su historia van mucho más allá, es cosa de hojear un poco la Biblia, pensar en la vida de Jesús, el grano de trigo, la semilla de mostaza, la sal, el pequeño candelero.

Pienso que durante 453 años el Seminario ha dado mucho fruto siendo parte del fermento en la masa, formando ministros que con su entrega generosa y silenciosa han servido en la misión para el bien de nuestra Iglesia de Concepción, y posteriormente, en las diócesis que se fueron constituyendo desde Concepción hacia el sur de Chile.

La pandemia ha dado paso a la digitalización de diversas actividades y rubros. En ese contexto, como institución han desarrollado diversas iniciativas para lograr un posicionamiento y presencia activa en RRSS, ¿cómo ha sido el proceso creativo tras dichos proyectos, como las cápsulas que cuentan un poco más de los seminaristas?

El contexto de pandemia, al igual que para todo el mundo, nos ha exigido ampliar horizontes. El mandato y envío misionero de Jesús: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a toda la creación” (Mc 16, 15), implica no solo una dimensión territorial, sino también estar atentos y dispuestos a llegar con el anuncio a toda la realidad.

Hoy por hoy, internet ha ampliado mucho más su espacio de interacción en la vida de las personas: comunicación, trabajo, estudio y ocio, se han intensificado radicalmente durante este año y medio, incluso este efecto ha llegado a tocar ámbitos tan esenciales como la vida familiar y de fe, ambas realidades, sobre todo a causa de las restricciones, han debido navegar a través de internet en una vivencia de modo virtual.

Como Seminario, siendo una pequeña comunidad, hemos discernido efectuar dos tipos de acciones, unas permanentes como el comentario diario a los Evangelios, otras ocasionales, como fue la de crear videos testimoniales para el mes de las vocaciones. Esperamos seguir avanzando en esta dinámica tan importante para el anuncio del Evangelio en estos tiempos y que nos ayude también a motivar las vocaciones en nuestra Iglesia de Concepción.

Chile se encuentra en un proceso de cambios sociopolíticos. En ese marco, las instituciones están viviendo una crisis vinculada a la desconfianza. ¿Cómo repercute este clima en lo que es la visión de la Iglesia, y por consecuencia, en lo que son hoy las vocaciones sacerdotales?

Ciertamente vivimos una profunda crisis de confianza en las instituciones, un malestar general ha pesado sobre nuestra sociedad. Durante estos últimos años diversos aspectos fundamentales para una sana convivencia social se han visto alterados, por ejemplo, entre otras muchas caras del problema, la profunda desconexión entre quienes han sido elegidos para gobernar y generar políticas públicas que respondan a las necesidades de la población, en algunos casos las necesidades más básicas. Este malestar social generalizado ha sido recogido por los movimientos sociales, llegando a generar un efecto catalizador que, finalmente, y en corto tiempo, nos ha posicionado ante un escenario político de una gran coyuntura: una nueva constitución para Chile.

En cuanto a nuestra Iglesia creo que vivimos un proceso que suma dos crisis: la crisis de confianza en la institucionalidad y la crisis de los abusos. Esta última ha generado una gran y profunda herida en personas concretas que se han visto afectadas gravemente en sus vidas, esto ha generado también una herida en la comunidad eclesial, en la fe pública, y en consecuencia, en el surgimiento de nuevas vocaciones.

En este sentido, debemos seguir trabajando para perseverar en un proceso que será de largo aliento, puesto que ha sido una profunda herida que implicará una gran reparación en favor de las víctimas, la comunidad eclesial y la fe pública. Una tensión muy propia de los tiempos de crisis es querer hacer borrón y cuenta nueva, salir pronto y rápido, volver a posicionarse, en fin, no hacer el proceso que Dios verdaderamente quiere. Debemos estar atentos para no dejarnos llevar por esta tensión y procurar hacer la voluntad de Dios frente a este momento histórico.

Si bien asumió como rector iniciando el segundo semestre de 2020, y este será su primer año a la cabeza del Seminario, ¿cuáles son los proyectos que busca implementar y cuáles son los lineamientos de trabajo que espera alcanzar?

Existe un marco general para la formación sacerdotal que entrega la ratio fundamentalis que es un documento emanado por la Santa Sede dirigido a los Seminarios. Posteriormente, la ratio fundamentalis se asimila y trabaja en cada conferencia episcopal para, finalmente, tener un documento adecuado a la realidad de cada país (ratio chilena).

Actualmente, el proceso que se está trabajando consiste en la elaboración del documento de formación para los seminarios de Chile (ratio chilena), quedará pendiente luego la asimilación por cada Seminario para dar origen a un proyecto formativo. Al llegar a esta última fase esperamos llevar adelante un proceso de discernimiento eclesial que permita incorporar al proyecto formativo de nuestro Seminario la riqueza de fe presente en nuestra arquidiócesis y las diócesis que se forman con nosotros.

Creo que recoger el sentir del Santo Pueblo de Dios es fundamental en estos tiempos para llevar adelante todo proyecto eclesial, con mayor razón, el proyecto formativo de los futuros ministros que les servirán y acompañarán. Fuera de lo ya expresado, he querido formar comunidad con los seminaristas, un sueño sería generar una comunidad discipular y apostólica en formación.

¿Cuál es la importancia de mantener vivas las vocaciones sacerdotales?

El ministerio sacerdotal es un don de Dios, como cada sacramento manifiesta un querer particular de Jesucristo para favorecer la vida de su pueblo y la misión. Las vocaciones sacerdotales están al servicio del pueblo de Dios, por medio de este servicio se manifiesta en el tiempo la obra de Jesús, por ejemplo, la celebración de la Eucaristía, la Reconciliación para recibir el perdón de los pecados, la Unción de los enfermos, entre otros sacramentos. Además, el ministro está llamado a insertarse en medio de las comunidades para trabajar juntos por el anuncio del Reino de Dios, por tanto, asumiendo el tiempo presente y todos sus desafíos, debemos una vez más acoger la invitación del Señor: “La mies es mucha y los operarios pocos, rueguen, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt 9, 37- 38).

La tarea de promover las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa es de toda la Iglesia, toda ella está llamada a orar y trabajar para que puedan germinar desde el seno de las familias y comunidades cristianas las vocaciones necesarias para el servicio del Pueblo Santo de Dios y el anuncio del Evangelio, teniendo la certeza que es el Señor quien llama.

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