El Padre Pablo Leiva tomó posesión como párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Florida en una Eucaristía presidida por el arzobispo de Concepción, Mons. Sergio Pérez de Arce SS.CC., la tarde de este domingo 19 de enero.
Durante su homilía, monseñor Pérez de Arce resaltó el llamado de la Iglesia a ser la esposa de Cristo, una comunidad viva y llena del amor de Dios. Inspirado en las lecturas, señaló que “como en las bodas de Caná, donde faltaba el vino, también en nuestras vidas podemos experimentar momentos de ausencia de alegría y amor. Es nuestra misión dejar actuar a Cristo, el esposo, para que llene nuestra vida de vitalidad y esperanza”.
Además de asumir la conducción de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, el Padre Pablo Leiva también se integra como vicario episcopal para la pastoral en la Arquidiócesis de Concepción. El arzobispo destacó que le ha pedido que asuma este servicio “porque conocemos su generosidad, entrega y los dones que Dios le ha dado. Será un desafío combinar estas dos misiones, pero estoy seguro de que, con la ayuda de la comunidad, logrará desempeñarlas plenamente”.
El Padre Pablo Leiva, inició su mensaje agradeciendo la compañía y el apoyo incondicional de sus padres, “quienes sostienen mi vocación, sostienen mi camino en la Iglesia y sostienen mi vida”.
También expresó su alegría de regresar a Florida después de más de dos décadas y que lo hace “con mucha alegría de recorrer cada rincón de la comuna y nuestra parroquia. Algunos me conocen desde antes, aunque otros han nacido en estos últimos 24 años. Hoy regreso como párroco, feliz y con el compromiso de caminar juntos en comunión, poniendo nuestra mirada en Cristo y en quienes más sufren”.
El Padre Pablo agradeció también a los fieles que viajaron desde sus antiguas parroquias para acompañarlo, reconociendo que esta nueva misión pastoral será un trabajo compartido: “Nos necesitamos mutuamente. Sin ustedes no puedo ser párroco, y ustedes necesitan también un sacerdote que los acompañe. Solo le pido a Dios que nos permita caminar juntos y ser una comunidad que viva el Evangelio con alegría y esperanza”.
La llegada del Padre Pablo fue recibida con entusiasmo por los fieles. Teresa de Jesús Varas, coordinadora del Consejo Parroquial, expresó que “es una alegría inmensa tenerlo por tercera vez con nosotros. Esperamos que esta sea la definitiva. El Padre Pablo tiene un carisma especial, siempre cercano, integrador y muy preocupado por su comunidad. Estamos felices de comenzar esta nueva etapa trabajando juntos”.