Padre Pablo Leiva: «Vale la pena jugarse por Cristo»

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Publicado el: 18 marzo, 2022

El Padre Pablo Leiva es el mayor de cuatro hermanos y hace sólo algunos meses sus padres cumplieron 60 años de matrimonio. Cuando era adolescente participaba en el Movimiento Apostólico de Adolescentes y Niños en la Parroquia La Ascensión del Señor. En ese contexto nació su vocación, “sirviendo como cualquier joven en mi comunidad parroquial”. 

Tenía entre 16 y 17 años cuando comenzó a llamar su atención el trabajo que realizaban los sacerdotes y seminaristas. Y fue durante unas misiones en Pehuén que empezó a despertar en él la pregunta “¿Por qué yo no?”

“En el discernimiento descubrí que era un llamado que Dios me hacía y la verdad es que no me costó mucho responderle que sí a Jesús” y a los pocos meses de cumplir los 18 años entró al Seminario.  

Vale la pena jugarse por Cristo

“El sacerdocio es una vocación, no es algo que uno elige. Yo no elijo ser sacerdote, Dios me llama a ser sacerdote y eso es muy importante”, precisa el Padre Pablo e invita a quienes sienten este llamado y sienten que pueden entregar su vida a Dios y al prójimo, a hacer un discernimiento y ver si realmente se trata de un llamado del Señor. 

“Y yo les digo que si lo descubren, si experimentan en su vida que Dios los llama, no pierdan la oportunidad de ser felices (…) porque este es un camino maravilloso, que hace feliz. No porque uno tenga todo ni porque lo pase siempre bien, sino porque aquí uno descubre que ama, que puede ser importante en la vida de otro, porque escucha, porque acompaña, porque entrega a Dios”.

Continúa leyendo esta nota en la página 42 de Revista Nuestra Iglesia. Puedes ingresar en este enlace

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