Una Cantata de Villancicos tocó el corazón de todos los fieles de la Parroquia Cristo Peregrino del Valle Araucano, reunidos el pasado sábado 13 de diciembre en la Capilla María Madre de la Esperanza de Carampangue, que se transformó en un verdadero pesebre vivo.
Fueron muchas las familias de las nueve comunidades parroquiales que llegaron con espíritu fraterno, para compartir un espacio sencillo pero lleno de sentido, preparado con cariño en este tiempo tan especial que conduce a la Navidad. La música fue el lenguaje del alma, y cada canto se convirtió en una oración elevada al cielo.
Los coros de las comunidades de Sagrada Familia de Carampangue Viejo, Nuestra Señora del Rosario de Horcones, Nuestra Señora del Carmen de El Parrón, Inmaculada Concepción de Laraquete, Teresita de los Andes de Ramadillas y el coro de la Capilla María Madre de la Esperanza, regalaron hermosos villancicos que anunciaron con gozo el nacimiento de Jesús. Voces distintas, un solo corazón, alabando al Dios que se hace cercano.
Acompañaron este momento de canto y fraternidad el párroco padre Pedro Gómez y el vicario padre Gordon, compartiendo la alegría del encuentro y la sencillez de una Iglesia que camina unida.
Con palabras llenas de cercanía, el padre Pedro recordó “la Navidad comienza cuando somos capaces de encontrarnos, mirarnos y cantar juntos. Cristo nace en una comunidad que se ama y se cuida”. Un mensaje que resonó fuerte, invitando a vivir una fe más fraterna y comprometida.
Esta instancia recordó a los fieles lo importante que es encontrarse, hacer comunidad y seguir construyendo la parroquia Cristo Peregrino del Valle Araucano, caminando como verdaderos Peregrinos de Esperanza.