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Presbiterio compartió mañana de reflexión por el Día del Sacerdocio Ministerial

Publicado el: 16 Abril, 2025

El presbiterio de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción tuvo una mañana de reflexión en el Centro de Espiritualidad San Luis Gonzaga, en la cual se agradeció a Dios por el Día del Sacerdocio Ministerial.

Acompañados por el Arzobispo de Concepción, Mons. Sergio Pérez de Arce, y con la guía del padre Luis Roblero SJ., los presentes meditaron sobre la renovación de sus promesas, dando gracias por el llamado a ser sacerdotes y enviados al santo pueblo de Dios. El padre Luis indicó que “hemos estado rezando como hermanos sacerdotes, y la reflexión ha ido por el lado de que cada uno de nosotros es un hombre llamado a vivir el sacerdocio con alegría, como nos indica el Papa Francisco, con olor a oveja en medio de su pueblo y anunciando el Reino, y eso es una invitación a una santidad preciosa que nos tiene que llenar el corazón y la vida”. “Es Él quien nos llama y establece una alianza con nosotros, quien mueve amorosamente nuestra vida y nos mueve a amar a su pueblo y a construir ese Reino de paz, justicia y amor. Detenerse para tomar conciencia de todo eso es un regalo tremendo”.

Dos de los sacerdotes presentes destacaron lo que este día significa para ellos. Héctor Osorio, párroco de La Ascensión del Señor de Concepción, indicó que “para nosotros es muy importante porque nos recuerda la institución del sacerdocio, y también la institución de la Eucaristía, esto último que se celebra propiamente tal el día jueves, pero como nuestra diócesis es extensa lo hacemos en las vísperas del día miércoles. Esta reflexión en el ex Seminario, donde la gran mayoría de los presbíteros de la Arquidiócesis nos hemos formado, nos trae tremendos recuerdos, preparándonos a la renovación de las promesas sacerdotales junto a nuestro Arzobispo y así seguir trabajando en el anuncio del Reino de Dios en medio de nuestro pueblo”.

Santiago Hameau, vicario parroquial de Nuestra Señora del Carmen en Cañete, señaló que “a veces no nos damos el tiempo para reflexionar esto ante Dios y lo que el padre hoy nos ayudó a profundizar fue eso, no olvidar y por el contrario valorar ese primer llamado, que Jesús por más débiles y frágiles que seamos se fijó en nosotros, nos pidió esto, nos llamó y eso es lo que mantiene nuestro corazón encendido para seguir sirviendo. Cuando despegamos la mirada de Dios es cuando comenzamos a fijarnos en nuestras debilidades, en que estamos cansados, en que hay dificultades en nuestros servicios pastorales, pero si volvemos a mirar a Jesús y recordamos ese primer llamado, renovamos nuestras fuerzas”.

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