Seminarista recibe Admisión a las Sagradas Órdenes y candidatos al Diaconado los ministerios de Lectorado y Acolitado

Publicado el: 8 Enero, 2024

El Administrador Diocesano de Concepción, Monseñor Bernardo Álvarez, entregó la Admisión a las Sagradas Órdenes al Seminarista Fabián Fernández, la tarde del viernes 5 de enero en el templo Catedral. Además, entregó el Ministerio del Lectorado a seis candidatos al Diaconado Permanente y el Ministerio del Acolitado a otros cinco. 

Dios es fiel

En su homilía, Monseñor Bernardo preguntó a los presentes ¿qué podemos apreciar en las últimas ordenaciones de Diáconos que hemos presenciado y ahora en esta entrega de la Admisión a las Sagradas Órdenes y los ministerios del Lectorado y el Acolitado? y afirmó que la respuesta es que Dios es fiel. 

“Y porque Dios es fiel, Dios nos sigue llamando. Tanto a estos hermanos nuestros, a quienes recientemente han recibido las Sagradas Órdenes, y sin duda, a cada uno de nosotros. No somos simplemente espectadores o invitados especiales. Dios es fiel, porque nos sigue llamando a la vida, sigue llamando al don de formar de una familia, a formar parte de la Iglesia, a la misión, a los servicios diversos en la vida pastoral, a vivir la vida laical comprometida como levadura en la masa en medio del mundo (…) Dios nos sigue llamando”, enfatizó. 

En ese contexto, señaló que en el caso de estos hermanos, Dios los ha llamado para vivir una vocación particular: “En un tiempo próximo para el Diaconado y para el Presbiterado en el caso de Fabián. Es decir, una vocación que está llamada a manifestar al mundo la presencia de Cristo Siervo y Cristo el Buen Pastor”. 

Itinerario espiritual

El Administrador Diocesano de Concepción reflexionó en torno a la figura de San Juan Bautista y aseveró que “vemos como un verdadero profeta realiza un maravilloso itinerario de fe y de vocación. Son tres las acciones en que me gustaría que pudiéramos detener nuestra mirada y atención: en primer lugar vemos que Juan Bautista prepara el camino. En segundo lugar da testimonio de su presencia y por último, señala dónde se encuentra. Y eso genera tanto en sus discípulos, pero de algún modo también en el Señor Jesús, un movimiento vocacional. Son tres movimientos muy importantes para todo camino de fe, discipulado y misión”.

“Queridos hermanos que hoy reciben la admisión y los ministerios, ustedes han sido llamados para vivir este itinerario. Tanto en su vivencia comunitaria, de la que puedo dar fe (…), también en la vida de la Escuela del Diaconado Permanente, la vida formativa en el Seminario. Son tiempos, entonces, de profundización, tiempos para seguir al Señor, tiempos para vivir en profundidad esta llamada y vocación que no se improvisa”, advirtió. 

Haciendo alusión al Evangelio según San Juan 1,35-42, Monseñor Bernardo señaló que quedarse con Jesús “es la imagen de esta escuela discipular y preparar caminos. Es decir, quedarse con Jesús en esa etapa inicial de su formación, que va llegando a cúlmine con estos últimos ministerios, es dejarse formar por Él, es participar activamente en la escuela discipular. Consiste entonces en profundizar su amistad con el Señor. Sinceramente, les invito, queridos hermanos, a no dejar de profundizar cada día la amistad con Jesús, el Señor, que es profundizar en la escucha atenta y en la meditación de los Evangelios (…) meditar y contemplar en profundidad la historia de la salvación, contenida en la Sagrada Escritura. Es decir, reconocer en el texto sagrado la Palabra viva, que están llamados a hacer vida en el estudio, en la meditación y la oración, ojalá silenciosa, de la Palabra de vida, que engendra nuevos corazones. En definitiva, genera un corazón como el de Jesús, siervo y pastor”. 

“En segundo lugar, dar testimonio de su presencia: La profundización del camino de la vida cristiana y de la formación al Diaconado y al Presbiterado, moviliza al testimonio. En verdad, no puede ser de otro modo (…) Hacer camino con Jesús, profundizar en la llamada que han recibido, no puede si no desencadenar un profundo deseo y luego, a través de obras y palabras, el testimonio de Cristo Jesús”, destacó. 

Monseñor Bernardo dijo que este testimonio no puede darse de cualquier manera, sostuvo que debe ser un testimonio alegre, y agregó que “frente a las expresiones pesimistas o derrotistas que muchas veces intentan ganar los corazones de los discípulos, necesitamos vocaciones que manifiesten un testimonio cada vez más nítido de Jesucristo. Esto implica hoy una gran exigencia, que es directamente proporcional (…) mientras mayor comunión hay con Cristo, mayor y eficaz testimonio”. 

Respecto a señalar la presencia de Jesús, explicó que Juan el Bautista muestra la presencia del Cordero de Dios a sus discípulos, Andrés le muestra a su hermano Simón, Felipe invita a Natanael, “es decir, no sólo es suficiente preparar caminos, tener una gran comunión con Cristo Jesús, dar testimonio alegre de la vocación y del Señor, sino que también estamos llamados a indicar su presencia en el mundo hoy. El anuncio del Evangelio no es propaganda, ni siquiera sólo una invitación a algo importante, participar de un grupo particular o hacer cosas buenas. La Iglesia y su anuncio es siempre una relación directa a señalar la presencia de Cristo vivo hoy”. 

Finalmente, invitó a “poder realizar, en comunión con Dios y la Iglesia, este itinerario espiritual. Y que con sus vidas, su comunión con Cristo, su testimonio alegre, puedan señalar la presencia de Dios, de Cristo, en medio de nosotros”. 

Admisión a las Sagradas Órdenes

El Seminarista Fabián Fernández, impulsado por el amor a Cristo y sintiéndose fortalecido por la acción íntima del Espíritu Santo, manifestó públicamente su deseo de consagrarse al servicio de Dios y de los hombres. Y fue interrogado por el Obispo respecto a su disposición a responder a la llamada del Señor, llevando a término su preparación de tal forma de llegar a ser apto para recibir, cuando llegue el día, la ordenación sagrada y ejercer el ministerio en la Iglesia. También fue interrogado respecto a su disposición a formar su espíritu de tal forma que pueda servir fielmente a Cristo y a la Iglesia. 

Tras expresar su disposición, Fabian Fernández recibió la Admisión a las Sagradas Órdenes. 

Entrega de Ministerios

Luego, Oscar Arnés, Cristian Camposano, Pedro Fernández, Juan Rothkegel, Felipe Sanhueza y Claudio Sánchez se acercaron uno a uno al Obispo, quien les entregó la Sagrada Escritura: “Recibe el libro de la Sagrada Escritura y transmite fielmente la Palabra de Dios, para que sea cada día más viva y eficaz en el corazón de los hombres”.

De esta forma los seis candidatos al Diaconado Permanente recibieron el Ministerio del Lectorado. 

Posteriormente, Daniel Carrillo, Marcelo Lara, Luis Sepúlveda, Enrique Silva y Héctor Villa se acercaron a Monseñor Bernardo, quien les entregó la patena diciendo: “Recibe esta patena con el pan para la celebración de la Eucaristía, y vive de tal forma que seas digno de servir la mesa del Señor y de la Iglesia”. 

De esta forma, los cinco candidatos al Diaconado Permanente recibieron el Ministerio del Acolitado.

Un regalo de Dios

Fabián Fernández, quien ingresó al Seminario Metropolitano de Concepción en 2020, manifestó que “recibir la Admisión a las Órdenes Sagradas es un regalo de Dios, donde Él mismo, a través de la Iglesia, va confirmando mi proceso vocacional”. 

“Como decía Monseñor Bernardo en la homilía, Dios es fiel. Después de estos años de formación, he podido descubrir esa fidelidad de Dios en mi vida, que me invita, con mis fortalezas y fragilidades, a hacer camino juntos”, afirmó. 

En ese contexto, señaló que “además, en este tiempo de formación he podido ir conociendo más profundamente la vida de la Iglesia, de la cual me siento parte y que me ayuda a discernir la voluntad de Dios en mi vida”.

Fabián sintió el llamado al sacerdocio a temprana edad, pero no siempre estuvo dispuesto a escuchar y responder a ese llamado. Estudió Pedagogía en Religión y trabajó en una escuela en Curacaví, en la Región Metropolitana, y pese a que siempre mantuvo una vida parroquial intensa, seguía negándose a una posible vocación sacerdotal. 

Fue hasta que un día estaba cantando en un responso que miró al sacerdote y pensó: “En vez de tocar guitarra, yo podría estar ahí”. Ese momento fue definitorio y decidió ponerse seriamente a la escucha de Dios en la oración y en el acompañamiento espiritual y vocacional. 

Luego de un tiempo de discernimiento ingresó al Seminario y hoy puede decir con certeza que ha sido muy feliz en esta llamada, por lo que invita a rezar por él y por las vocaciones, para que “quienes sienten en el fondo de su corazón esta llamada a seguir al Maestro, puedan dar el paso y decidirse a escuchar su voz y seguir sus huellas, porque sólo Él puede saciar nuestros deseos de plenitud”. 

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