Vaticano: Una generación entera de niños está sufriendo las consecuencias de la pandemia

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Publicado el: 22 diciembre, 2021

El Vaticano exige a la comunidad internacional «promover la distribución equitativa de la vacuna covid-19″, «fortalecer los sistemas que promueven el cuidado de los niños en el seno de la familia» y «dedicar un mayor gasto presupuestario a la protección de los niños».

En el documento ‘Infancia y Covid-19 publicado por la Comisión Vaticana Anticovid, la Santa Sede recuerda que «los efectos nocivos del  virus en los niños sólo pueden mitigarse plenamente limitando la propagación del covid-19» y afirma, con el Papa, que «vacunarse es un acto de amor».

A su vez, la comisión llama a «fortalecer los sistemas que promueven el cuidado de los niños en el seno de la  familia», pues «el covid-19 se mueve rápidamente y deja a las familias poco tiempo para  prepararse».

Junto a estas medidas, Roma reclama a las autoridades «dedicar un mayor gasto presupuestario a la protección de los niños», pues «los gobiernos deben reconocer que proteger a los niños de la violencia, la explotación y el abandono  puede contribuir, a largo plazo, a alcanzar sus objetivos de educación, salud y reducción de  la pobreza».

Protección de la infancia insuficiente

«La protección de la infancia suele tener poca prioridad y recibe una  financiación mínima de los gobiernos. Estos deberían desarrollar, reforzar y financiar  sus sistemas de protección infantil», recalca el documento, que insta a «proteger a los niños afectados por el trauma cuando se reabran las escuelas«, advirtiendo que «es posible que muchas niñas no vuelvan nunca a las  aulas debido a los problemas específicos a los que se enfrentan».

Las recomendaciones de Roma no se detienen en las autoridades políticas y civiles, sino que llaman a la misma Iglesia a «estar preparadas para intervenir rápidamente  cuando las familias se vean afectadas por el covid-19″.

«Como el covid-19 avanza rápidamente, las parroquias pueden reunir equipos de respuesta rápida para identificar  preventivamente a las familias en riesgo, proporcionarles oración y asistencia, guiarlas en el proceso de duelo y apoyarlas después de una pérdida. La aparición repentina de la  pobreza puede aumentar el riesgo de que un niño sea separado de su familia», subrayan.

La Iglesia, al frente del cuidado

Al tiempo, la comisión recuerda que «garantizar un cuidado seguro y enriquecedor en el seno de la familia debe ser una  prioridad para la Iglesia». En este sentido, insisten en que «los miembros de la parroquia pueden movilizarse para  garantizar que los niños afectados por el covid-19 permanezcan bajo el cuidado de su  familia» y, «en caso de fallecimiento de los padres o de los cuidadores, las iglesias también pueden ayudar a identificar y apoyar a los familiares para que cuiden del niño, o apoyar su  acogida o adopción».

A su vez, el Vaticano insta a «abordar directamente la creciente ola de violencia contra los niños durante la  pandemia de covid-19″.

«Los niños son el futuro de la Iglesia. Las parroquias pueden  trabajar para reducir la trivialización de la violencia contra los niños dentro y fuera de la familia. Pueden crear espacios seguros donde los niños en riesgo puedan recibir  asesoramiento y apoyo como miembros de derecho y valiosos de la comunidad parroquial», recalca el documento, que invita a «crear grupos de apoyo entre iguales para reducir el aislamiento social de  los niños y jóvenes durante la emergencia sanitaria».

Hambre, pobreza y desnutrición

«Una generación entera de niños está sufriendo las consecuencias económicas, sanitarias y  sociales de la pandemia del covid-19. El repentino aumento de la pobreza extrema, la creciente  inseguridad alimentaria y las medidas de contención sanitarias han supuesto una enorme presión  para familias alrededor del mundo», alerta el documento, que insiste en que, hasta el 30 de septiembre pasado, «más de 5 millones de niños perdieron al menos uno de sus padres, abuelos o cuidadores debido a covid-19».

Esto significa que un niño pierde a un padre o cuidador cada 12 segundos. «Las estimaciones más  conservadoras sugieren que en los próximos años, millones de niños más sufrirán estas  pérdidas y correrán un mayor riesgo de caer en la pobreza, quedar sin atención familiar,  ser internados en orfanatos y tener un acceso reducido a la educación», añade.

La pandemia ha dado marcha atrás a la lucha contra el hambre y la pobreza, constata la comisión, que insiste en que «tras décadas  de reducción de la pobreza, el covid-19 ha sumido a 150 millones de niños nuevamente  en ella. Por primera vez en años, el número de niños sometidos al trabajo infantil ha  aumentado, alcanzando 160 millones». Una inseguridad, que también se traslada al ámbito alimentario: En 2020, unos 10.000 niños murieron al mes por desnutrición.

1.800 millones de pequeños, en riesgo de violencia

El drama también se ve en el desarrollo. «Más de 168 millones de niños perdieron un año escolar  entero en el 2020, y muchos más experimentaron una escolarización reducida o a distancia». Y en la violencia: «Los niños corren un riesgo mucho mayor de sufrir violencia y explotación. Los servicios  de prevención y respuesta a la violencia se han interrumpido para 1.800 millones de  niños», denuncia el documento.

«Las niñas corren un gran riesgo mayor. Unas diez millones de niñas corren el riesgo de  contraer matrimonio infantil debido a la pandemia, y numerosos informes hablan de un  aumento de los embarazos infantiles». También, los niños inmunodeprimidos o con discapacidades.

Tal y como afirma el Papa Francisco, «el «grito silencioso» de los niños pobres debe encontrar al pueblo de  Dios en primera línea, siempre y en todas partes, para darles voz, defenderlos y solidarizarse con  ellos ante tanta hipocresía y tantas promesas incumplidas, e invitarlos a participar en la vida de la  comunidad».

Fuente: Religión Digital

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