Son cientos los niños que participan en las comunidades de la Arquidiócesis de Concepción y gran parte de ellos lo hace en movimientos como Jupach y Cevas, en la Obra Misional Pontificia de Infancia Misionera o como servidores del Altar.
La delegada episcopal para el Servicio de la Niñez, Fernanda Lara, afirma que “la participación de los niños en la arquidiócesis es un tema que refleja el compromiso y la dedicación de nuestra comunidad”, lo que “nos llena de alegría, porque refleja el esfuerzo de muchos jóvenes, familias y comunidades”. En ese sentido, asegura que “este trabajo no sería posible sin el apoyo fundamental de los padres y la comunidad, que actúan como pilares en la educación y formación espiritual de los niños”.
Durante agosto se realizaron diversas actividades significativas para la Vicaría Pastoral para el Servicio de la Niñez (VPSeN): el encuentro de animadores de Infancia y Adolescencia Misionera; la Misa de los Servidores del Altar, que reunió a monaguillos de todos los decanatos; el Día Nacional de Cevas; y las actividades realizadas en torno a la celebración del Día de la Niñez en diversas parroquias de la arquidiócesis.
“Fueron muchas las acciones pastorales que se han realizado para los niños en la Iglesia de Concepción, en todas sus dimensiones. Estas actividades no sólo han sido momentos de diversión y aprendizaje, sino que han requerido del esfuerzo conjunto de numerosas personas que han dedicado su tiempo y cariño”, destaca.
En ese contexto, Fernanda Lara enfatiza la importancia del compromiso de las familias, “que es fundamental, ya que son el soporte vital que permite a los niños experimentar el Evangelio y fortalecer su encuentro con Cristo. La colaboración entre todos los involucrados ha creado un ambiente enriquecedor, que favorece el desarrollo espiritual y la formación integral de nuestros niños. Cada actividad ha sido una oportunidad para cultivar la fe, fomentar la amistad y construir vínculos que perdurarán en el tiempo”.
La VPSeN tiene el objetivo de “garantizar que los niños y niñas vivan un encuentro profundo con Cristo. Por lo que este servicio surgió de la necesidad de la Iglesia de acompañar a la infancia en su desarrollo espiritual y moral, ofreciendo un espacio integral enfocado en su crecimiento”. Para ello, la Vicaría Pastoral para el Servicio de la Niñez “trabaja de manera colaborativa con movimientos y grupos enfocados en el trabajo con la infancia, un esfuerzo impulsado por agentes pastorales y colaboradores, quienes, inspirados por el Evangelio, desean construir una Iglesia en comunión, atentos a las necesidades de aquellos que son el presente y futuro de nuestra Iglesia”.
Fernanda Lara agrega que la VPSeN enfrenta desafíos significativos en su misión evangelizadora dentro de la arquidiócesis, por lo que “en respuesta a las necesidades cambiantes de la infancia, se ha desarrollado un enfoque estratégico que coloca a la persona humana en el centro de su acción pastoral. Enfoque que se implementa a través de visitas a las distintas comunidades, lo que permite comprender mejor la realidad de los niños y niñas. Estas visitas son fundamentales para dar a conocer la misión de la vicaría, promover una pastoral integrada y fomentar la creación de redes entre quienes trabajan con niños y adolescentes. Con este compromiso, la VPSeN busca construir un futuro esperanzador para las nuevas generaciones de nuestra comunidad”.
La delegada episcopal para el Servicio de la Niñez destaca el “amplio número de niños que están involucrados en la vida parroquial y el creciente interés en participar en la Iniciación a la Vida Eucarística”, agregando que “este panorama alentador no sólo refleja la vitalidad de la pastoral infantil en nuestra arquidiócesis, sino que también sienta las bases para futuras iniciativas evangelizadores dirigidas a fortalecer la fe y el vínculo de los más jóvenes con la Iglesia”.
En ese sentido, asevera que “la Vicaría Pastoral para el Servicio de la Niñez es una entidad comprometida con la misión evangelizadora de la Arquidiócesis de la Santísima Concepción, afrontando desafíos significativos para lograr un efecto transformador en la juventud, a través de una pastoral adaptada a los tiempos modernos y a las cambiantes necesidades de la infancia”.
Fernanda Lara recalca la relevancia de que “la niñez sea un foco prioritario para la Iglesia, la familia y las instituciones del Estado, como nos señala el documento de Aparecida” y subraya que “a menudo se tiende a dar prioridad a otros aspectos, olvidando que los niños son el presente y el futuro de nuestra comunidad de fe. Ellos son verdaderas semillas de la fe y se necesita que todos nosotros, ya sea la familia, la Iglesia o el barrio, seamos agentes evangelizadores que guían y apoyan a estos pequeños y a sus familias en su caminar espiritual”.
En ese sentido fue enfática en señalar que “es crucial que los recibamos con cariño en nuestras comunidades, reconociendo su importancia y su capacidad para generar un impacto real en la evangelización”.
Por este motivo invita “a abrir sus puertas y corazones a los niños, fomentando un entorno donde puedan crecer en su fe. Asimismo, los animo a rezar por ellos y sus familias, pidiendo que crezcan firmes en su relación con Dios. Nuestra acción y amor hacia ellos es clave para construir una Iglesia comprometida con las nuevas generaciones”.
Fuente: Revista Nuestra Iglesia