Cantar con María

En el mes de María suele venir a nuestra mente el momento que nos narran las Escrituras donde la Santísima Virgen visita a su prima Santa Isabel que se encontraba en el sexto mes de embarazo (cf. Lc 1, 39-45). Eso se produce después que la Santísima Virgen ha sido visitada por el ángel Gabriel (cf.Lc 1,26-27) quien, a su vez, para dar a conocer a la Virgen que ha sido escogida para ser la Madre del Salvador, le presenta como signo del poder de Dios el hecho que su prima en la vejez ha quedado esperando un hijo (cf. Lc 1, 36), quien será el precursor San Juan Bautista.

Cuando la Virgen llega a visitar a su prima Isabel, el niño saltó en su vientre e Isabel saludó a María como “bendita tú entre las mujeres y bendito en fruto de tu vientre” (Lc 1,42) y luego sigue la pregunta sobre quién es ella para recibir a la Madre del Señor (cf. Lc 1,43). Son las palabras que recuerda la Escritura y que han servido de base para la recitación de las Avemarías en cada decena del Santo Rosario.  Y cuando María Santísima escuchó el saludo de Isabel, elevó un hermoso cántico conocido como el Magníficat (cf. Lc 1, 46-55) y que comienza con las palabras “Proclama mi alma la grandeza del Señor…”(Lc1, 46). La Iglesia tienen gran estima por este cántico y lo recita cada tarde al caer el Sol al celebrar las Vísperas en la Liturgia de las Horas todos los días de año.  También numerosos compositores se han inspirado en el texto de este himno de la Virgen para musicalizarlo y hacerlo un cántico de alabanza al Señor.

Nosotros en este tiempo de Pandemia, donde sentimos tanta aflicción no sólo por el peligro de los contagios sino por percibir que hay muchas personas pasando necesidades de todo tipo, imitemos la actitud de la Virgen de extender la mano al prójimo, haciéndonos cercanos del que pasa aflicción, sea de modo físico o en modalidad online, para entonar un “Magnificat” de alabanza al Señor y llevar esperanza al que sufre. La Iglesia “en salida” que nos pide el Papa de Francisco se inspira en la actitud de María Santísima que sale al encuentro de quien está necesitado, para acompañar y anunciar que el Señor está con nosotros. En este mes de María, cantemos el Magníficat una y otra vez para recordar que el Señor quiere que lo anunciemos en todas partes.

 

Pbro. Pedro Gómez D.
Vicario general
Párroco de Nuestra Señora de Lourdes en Concepción

Publicado el: 26 noviembre, 2020